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Secretos De Oficina
Fecha: 19/01/2026, Categorías: Lesbianas Autor: AndyStories, Fuente: TodoRelatos
... estaba equivocada. Pasaron las horas; casi llegaba mi hora de salida cuando un mensaje me interrumpió. Tomé mi teléfono para revisarlo y vi que era Raquel. Era una ubicación que indicaba un motel cercano, y un mensaje pequeño pero que me removió por dentro: "Te espero". Me quedé en shock en ese momento. Estuve viendo la pantalla unos minutos pensando en qué hacer, hasta que llegó mi hora de salida. En el camino de mi cubículo hasta la salida estaba dándole vueltas a todo, hasta que decidí ir a verla, con el plan de terminar la situación. Llegué al motel, el cual era bastante bonito y se veía muy lujoso. Entré en la recepción y, antes de decir nada, la persona encargada preguntó si yo era Andrea. Le dije que sí, y me dijeron que mi madre estaba esperándome en el tercer piso, habitación 368. Al parecer, cuando alquiló la habitación les habría mostrado una foto mía, diciendo que yo era su hija y les había dado esas instrucciones de cómo encontrarla en cuanto llegara. No supe cómo reaccionar, y decidí seguir la corriente y dirigirme al elevador. El recorrido hacia el tercer piso se me hizo eterno; los sonidos del elevador me hacían entrar en trance, mientras ensayaba lo que le iba a decir y me preparaba para cualquier reacción. Las puertas se abrieron y empecé a recorrer el pasillo en busca de la habitación, hasta que la encontré. Me paré enfrente, dudando en tocar, hasta que me atreví. Pasaron unos segundos hasta que abrió la puerta. Nunca olvidaré cómo me ...
... miró… ni lo que llevaba puesto: una bata blanca, maquillada, con peinado de salón y un perfume delicioso. Me invitó a pasar haciendo un gesto con la mano. Yo entré lentamente, actuaba por inercia, ya que no me era posible decir nada. Era una habitación grande; tenía un pequeño recibidor con una mesita, un sofá y, a un lado, una cama enorme. Me invitó a sentarme mientras ella iba por algo de beber. La situación me tenía tensa; solo quería hablar con ella y resolver todo de una vez. Llegó con unas copas y una botella de vino, se sentó a mi lado y procedió a servirnos a ambas. —Raquel, yo... En ese momento puso un dedo en mi boca, pidiendo silencio, mientras terminaba de servir el vino. Tomó ambas copas y me acercó una. Yo la tomé con mi mano, la cual temblaba de nervios. —¡Salud! —dijo, para después darle un trago. Yo hice lo mismo, para después tratar de hablar con ella. —Raquel, he estado pensando en todo lo que pasó y entendí que me equivoqué. No debí haberlos grabado, mucho menos intentar chantajearte... En ese momento saqué mi teléfono, con el vídeo abierto, y lo borré frente a ella. —¿Qué te parece que olvidemos todo esto? Te pago lo que hayas gastado en esta habitación, pero de verdad no creo que sea lo correcto y te pido que me perdones —dije, con una voz entrecortada. Raquel me miró a los ojos; no era una mirada compasiva ni de perdón. Era de ternura, para después empezar a reír un poco. —¿Crees que se soluciona así de fácil? No, señorita… ...