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Secretos De Oficina
Fecha: 19/01/2026, Categorías: Lesbianas Autor: AndyStories, Fuente: TodoRelatos
... eso? No respondí de inmediato. Solo me acerqué lentamente hacia ella hasta quedar frente a frente. —Depende… ¿Cuánto vale tu silencio? —le dije, sin titubear. Volteó a verme con incredulidad; la seguridad que tenía se desmoronó en un instante y terminó totalmente vulnerable frente a mí. —¿Qué es lo que quieres? ¿Dinero? —dijo, con la voz un poco temblorosa. —No es necesariamente dinero lo que busco, es algo más... físico —le dije, acercándome a su rostro. Una sonrisa empezó a aparecer lentamente en su rostro, como si rápidamente hubiese captado mis intenciones. —Andrea, por favor... No tienes idea en qué te estás metiendo —dijo, para después soltar una pequeña risa. —Estoy completamente consciente, así que dime: ¿lo tomas o lo dejas? —le respondí, devolviéndole la sonrisa. Se quedó en silencio, mirándome a los ojos con ternura, consciente de que yo creía tener el control de la situación, pero decidió no actuar en ese momento; solo se acercó un poco más para darme un pico en los labios, lo cual me tomó por sorpresa. —¿Quieres jugar? Perfecto, pero no vengas a quejarte cuando pierdas —me dijo, para después separarse de mí y seguir organizando la junta. —¿Cuándo nos vemos? —le pregunté. —Yo te aviso mañana, no te preocupes —me respondió, sin mirarme a los ojos. Me quedé callada; solo alcancé a asentir y salí de la sala de juntas. No les voy a mentir, no me siento orgullosa de lo que hice: era la primera vez que chantajeaba a alguien, y ...
... durante el resto del día una sensación de culpa me carcomía la conciencia. ¿Quién era yo para jugar así con su matrimonio? Si era infiel era su problema, yo no tenía por qué intentar sacar provecho de algo así. Además, yo no era una santa, también había tenido mis errores en el pasado. Pasaron las horas, salí de la oficina y llegué a casa, donde le seguía dando vueltas a la situación, hasta que llegué a la conclusión de que cancelaría todo: hablaría con ella nada más llegar, borraría el vídeo frente a ella y le pediría disculpas. Era probable que terminaran despidiéndome, pero debía asumir las consecuencias. A la mañana siguiente llegué a la oficina muy temprano, esperé en la entrada para poder hablar con Raquel en cuanto ella llegase. Pero pasaban los minutos y no aparecía, lo cual era raro, ya que ella siempre había sido puntual. Entré a la oficina y fui a mi cubículo, con la vista puesta en la entrada para vigilar en cuanto llegase. Fue entonces que llegó mi jefe, saludó a la oficina y mis compañeros le hicieron notar que Raquel aún no había llegado, cuando la hora de entrada había sido hace media hora. —Me llamó esta mañana para avisarme que estaba enferma y que no podía presentarse hoy —nos dijo. En ese momento mi plan parecía derrumbarse. Tendría que esperar al día siguiente para llevarlo a cabo; además, quería que fuera en persona, hacerlo por mensaje me parecía cobarde. En ese momento estaría lidiando con su enfermedad y no quería generarle más estrés. Pero ...