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Mi hijo y mi vecina Sandra
Fecha: 21/01/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: klarisa, Fuente: CuentoRelatos
... tienes en tu interior pareces una vaca lechera. –Es que tu provocas que sea así, Sandrita, dijo mi hijo. Ellos se besaron de nuevo, entonces mi vecina dijo: –Estaría contigo toda la tarde, pero puede llegar alguien a tu casa, o a la mía, es mejor que me vaya, ya encontraremos la manera de repetirlo. Y diciendo esto se vistió, beso a mi hijo por última vez y los dos se encaminaron a la puerta, al llegar a ella, antes de que mi hijo abriera, Sandra le beso de nuevo y le dijo: –Recuerda lo que hemos hablado tu guardarás silencio y repetiremos. Mi hijo abrió la puerta y ella se fue, entonces mi hijo vino a mi habitación, el aún estaba desnudo, a mí me encontró con el coño al aire, se acercó a mi primero me besó, luego me puso sus manos en las tetas, y me dijo: –¿Has disfrutado? Era inútil negar la realidad, desde luego había disfrutado bastante, y así se lo dije, mi hijo siguió acariciándome y me tumbó en la cama, yo viendo sus intenciones le pregunté: –¿Después de lo que has hecho con la vecina aún te queda leche para tu madre? –Para ti siempre tendré leche –me contestó. Siguió acariciándome las tetas, en esos momentos me di cuenta de que se había traído el paquete de condones, me abrió las piernas, se subió encima de mí y, después de ponerse el condón, introdujo su polla en mi interior. Yo estaba muy caliente con lo que había visto y haberme sobado el coño con ...
... mis dedos no había sido bastante para calmar mi calentura, así que tener la polla de mi hijo dentro de mí era toda una bendición, de otro lado él, como si lo que había ocurrido un momento antes con Sandra no hubiera existido me embestida con unas ganas increíbles, su polla se movía en mi interior como si le fuera la vida en ello, y mientras lo hacía yo no dejaba de recordar lo que había visto, mi hijo era todo un semental, y yo le había parido y criado, me sentía orgullosa de él. Estuvimos un rato, supongo que lo anterior hizo que tardara más en correrse, aunque esto solo hizo que yo pudiera gozar de él más tiempo, pero finalmente se corrió. Después nos lavamos, nos vestimos y nos pusimos a ver la televisión, como harían una madre y un hijo normal, en un momento determinado mi hijo me preguntó: –¿Te lo haces también con Iker? Iker es el hermano de Iván, mi hijo pequeño, hace unos meses cumplió los 18, y por tanto la mayoría de edad, la verdad es que hasta ese momento no lo había hecho, pero la idea comenzó a dar vueltas en mi cabeza. Al rato llegó mi marido con mis hijos, la verdad no pude evitar mirar a mi hijo de otra manera, me di cuenta de que ya no era un niño, sino ya un hombre y muy atractivo, seguro que tenía mucho éxito entre las chicas. De otro lado no pude dejar de fijarme en Iván tenía la impresión de que se fijaba mucho en mi hija Adriana tres años mayor que él.