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Mis compañeras de piso liberan a la bestia Cap.1
Fecha: 22/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: MrWilson, Fuente: TodoRelatos
... arqueó las cejas y asintió, como quien toma nota mental. —Ah! Es bueno saberlo —dijo, con tono neutro. Sofía desvió la mirada hacia su libro, aunque no pasó la página. Parecía más concentrada en no reaccionar que en leer. Mya chasqueó la lengua y se recostó en el respaldo de la silla. —Qué desperdicio Mikel, acabas en un piso de solteronas y vienes con las manos atadas jajaja — dijo riendo, pero no supe si era broma o provocación. Solo esperaba que no se me notara la sorpresa al enterarme de que ninguna tenía pareja, al parecer. El ambiente se volvió por un instante como más medido. Parecía que de alguna manera yo había cortado el buen rollo que estábamos teniendo. Para romper el silencio, abrí la funda de la guitarra. —¿Conocéis Joy Division? —pregunté, sin mirar a nadie en particular. Me senté en el sofá, apoyé la guitarra sobre la pierna y empecé a afinar con lentitud. El sonido de las cuerdas vibrando en el silencio de la sala se sentía como una especie de ritual. Nadie hablaba, pero sentía sus ojos sobre mí. Lucía se sentó en el suelo, con las piernas cruzadas, el resto inmóviles a la espera. Sonaron los primeros acordes de Love Will Tear Us Apart. La melodía melancólica se fue extendiendo por el salón como una niebla densa. Y comencé a cantar. When routine bites hard, and ambitions are low… No miraba a nadie mientras tocaba, pero las sentía a todas. Calladas. Atentas. La canción hablaba de cuando la rutina nos pasa por encima y el ...
... amor ya no es suficiente. Cada verso parecía tocar una fibra distinta en cada una de ellas. Elena bajó la mirada, como si recordara algo que no quería compartir. Lucía se mordía el labio, con los ojos brillantes. Mya no se movía, pero su expresión había perdido toda ironía. Y Sofía… Sofía tenía los ojos clavados en mí, como si la canción le estuviera contando algo que ella ya sabía. Cuando terminé, solo se escucharon sus respiraciones. Me miraban como si la canción hubiera abierto una grieta en mí y hubieran visto algo a través de ella que no esperaban. Elena fue la primera en hablar. —Eso fue… hermoso. Triste. Pero hermoso. —Gracias —dije, bajando la guitarra con cuidado. Lucía se levantó del suelo y me abrazó sin avisar. Luego Elena se acercó también, con una sonrisa suave. Mya dudó un segundo, pero terminó uniéndose, rodeándome con sus brazos como si fuéramos un equipo… o una familia. Sofía se quedó quieta. Me miraba con una expresión difícil de leer. Luego se levantó despacio, caminó hacia nosotros y se sumó al abrazo. El abrazo colectivo fue intenso. Demasiado para un primer día. Ese momento de complicidad musical parecía haber avanzado un mes nuestra relación en solo 3 minutos. —Creo que necesito una ducha fría —bromeé, intentando aligerar el momento—. Y empezar a organizar mis cosas en la habitación. Lucía se rió. —Sí, vete antes de que te pidamos otra. Elena me acompañó a mi habitación y por fin me quedé solo. Me quité los zapatos y me ...