1. Un albañil maduro desvirgó a mi novia


    Fecha: 24/01/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Fornicatorix, Fuente: CuentoRelatos

    ... azotea. Llevaba puesto mi bikini verde pistacho y esa vez ya no lo dudé: nada más sentarme en la tumbona me despojé de la parte de arriba del bikini y me apliqué crema solar, primero en la cara y en el cuello, luego en los brazos y hombros, después en mis tetas desnudas y por el vientre y por último por mis piernas. Sólo del roce de mis propias manos con la piel de mi cuerpo había empezado a excitarme y mis pezones estaban empitonados.
    
    Llevé mis manos a las caderas, pensé un instante y di el siguiente paso: me desabroché primero el lacito izquierdo de la braga del bikini y después el derecho, quedándome con esa parte del bikini en la mano. La dejé caer al suelo junto al sujetador y entonces me observé bien a mí misma: estaba completamente desnuda, con mi sexo poblado de vello púbico al descubierto. Me puse los auriculares y me relajé escuchando música. Cuando volví a abrir los ojos, no sabía ni qué hora era. Adormilada consulté el reloj y eran cerca de las seis, hora a la que solía bajar de nuevo al interior de la casa.
    
    Me quité los auriculares y, al ladear un poco la cabeza hacia mi izquierda, me llevé un susto de muerte: allí había un hombre desconocido a escasos dos metros de mí. Tendría unos 50 años, vestía una camiseta roja sudada y unos vaqueros azules y viejos. En el suelo, junto a él, estaban los típicos materiales de los albañiles para realizar sus trabajos. Fue entonces cuando caí en la cuenta: mi abuelo me había comentado por la mañana que lo más seguro era ...
    ... que esa tarde se pasara el albañil para reponer los desperfectos del suelo de la azotea.
    
    Me había olvidado por completo y ahora aquel tipo estaba ahí, viéndome completamente desnuda y con las piernas abiertas, que era la postura que tenía en ese momento. Lo primero que hice fue cerrar las piernas. Después fui a coger del suelo las dos prendas de mi bikini, pero no estaban donde las había dejado.
    
    -¿Buscas esto, putita? -me preguntó el desconocido.
    
    En su mano izquierda tenía el sujetador y en la derecha mi braguita y mostraba las dos prendas como si fuesen un trofeo.
    
    -Por favor, deje que me vista y que me vaya -le pedí ruborizada.
    
    -¡Eso ni pensarlo! Mira, zorrita, tienes dos opciones: o bajar y entrar en la casa completamente desnuda ante la mirada seguro que atónita de tus abuelos o esperar a que yo termine mi trabajo para después complacerme. Así que tú decides, porque esto no pienso devolvértelo de momento -dijo, mientras se guardaba en el bolsillo de su pantalón mis prendas.
    
    Estaba totalmente en manos de aquel albañil. Por supuesto que no bajaría desnuda a la casa, así que no me quedaba más remedio que aceptar su segunda propuesta y así se lo hice saber.
    
    -Ummm, buena chica. Tus abuelos no se enterarán de nada. Me conformo con una buena mamada. Tienes cara de viciosa, seguro que la chupas muy bien-me comentó.
    
    Yo traté de tapar mi desnudez con los brazos, al tiempo que el albañil se ponía a trabajar en la reparación.
    
    -Anda, ven aquí, que me vas a ...
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