1. El viejito en la residencia (2)


    Fecha: 24/01/2026, Categorías: Hetero Autor: txuso, Fuente: CuentoRelatos

    Tres días después volvió Elena al trabajo después de un descanso necesario. Cuando entró por el jardín de la residencia, con firmeza, derrochando elegancia natural, Javier estaba sentado en un banco a la sombra de un árbol con su libro en la mano. Levantó la mirada y la observó caminar. Ella no se dio cuenta, continuando su paso hacia la entrada hasta desaparecer adentrándose en ella.
    
    Después de comer Javier caminaba hacia su habitación para hacer la siesta, cuando vio a Elena doblar la esquina del pasillo y caminar hacia él. Ambos se miraron y sonrieron. Javier se quedó quieto, viéndola acercarse, pero ella no se detuvo, pasó a su lado sin dejar de mirarlo sonriente. Para Javier fue como ver una estrella fugaz, la siguió con la mirada volviéndose al verla pasar a su lado y observándola de espaldas. Ella era consciente. El peso de lo acontecido tres días atrás pesaba entre ellos. Javier siguió su camino hasta la habitación y se tumbó en la cama, pensativo.
    
    Pasaron varios minutos cuando Javier sintió que lo despertaban con una mano en su pecho.
    
    Despierte Javier, que luego no podrá dormir – escuchó somnoliento.
    
    Cuando fue consciente vio a Elena frente a él.
    
    No me trates como a un viejo, puedo hacer una buena siesta y después, si no duermo, leo, no tengo problema – aclaró.
    
    Es mi trabajo, no lo tome personalmente.
    
    Te he visto entrar esta mañana por el jardín, ibas preciosa.
    
    No empiece, por favor – dijo ella destensando la situación.
    
    Es la verdad, ...
    ... tienes algo cercano a la magia.
    
    Debería dejar de leer a esos poetas, le trastornan los sentidos.
    
    Entonces sería uno más, y me niego.
    
    Usted no es uno más, desde luego.
    
    No quiero que me huyas – le soltó convencido.
    
    No lo haré, es imposible compartiendo el mismo centro.
    
    No me gusta esa respuesta, es evasiva.
    
    Es real.
    
    Javier, aún tumbado, le puso la mano en la cintura.
    
    La realidad se inventa, y se puede mejorar.
    
    Ella sonrió y puso su mano sobre la mano de Javier, que aún descansaba en su cadera. Sonrió.
    
    Levántese y salga a pasear – inquirió Elena.
    
    Acompáñame.
    
    Tengo trabajo, lo sabe bien.
    
    Acompañar a un viejito es parte de su trabajo.
    
    Elena sonrió la ocurrencia, apretó la mano de Javier y la quitó de su cintura.
    
    Salga a caminar, igual le alcanzo – sentenció Elena.
    
    Javier caminaba por el jardín hasta que decidió sentarse en un banco y sacar su inseparable libro. No pasó ni un minuto cuando oyó la voz de Elena.
    
    ¿Ya se ha cansado de andar, viejito?
    
    Javier levantó la mirada y vio la mano tendida de Elena. La agarró y se incorporó agarrado a ella. Una vez en pie caminaron por el jardín. Al principio todo era silencio. Javier se percató y rompió el silencio.
    
    ¿Estás bien?
    
    Ella se sorprendió por la pregunta.
    
    Claro, ¿por qué lo preguntas?
    
    Me refiero a si estás bien conmigo – Elena quedó en silencio unos segundos -. No me gustaría que por lo que pasó el otro día cambie nuestra relación.
    
    ¿Relación? – Preguntó Elena ...
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