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El viejito en la residencia (2)
Fecha: 24/01/2026, Categorías: Hetero Autor: txuso, Fuente: CuentoRelatos
... sorprendida. No te escandalices, relaciones hay de mil maneras, no malinterpretes. Si lo que pasó va a modificar la manera de comunicarnos, maldito sea el día. Elena pensó unos segundos. He pensado en ello estos días, no es lo normal, nunca antes me había pasado. Al principio me sentía extraña, como si hubiera hecho algo malo, afortunadamente los días aclaran algo, pero aún sigo en proceso. Pues yo no puedo sino darte las gracias, la vida aquí no es una juerga, ni siquiera están mis amigos de siempre, no tengo a nadie afín, y sentir como vas envejeciendo no es la mejor de las artes. En ti he encontrado un poco de todo lo que me falta, te has convertido en una ilusión, y eso siempre empuja hacia delante. Elena se detuvo, miró a su alrededor y comprobó que había poca gente y que no miraban en su dirección. Entonces abrazó a Javier. Él se abrazó a ella sintiendo sus pechos aplastarse. Poco después se separaron. Eres un buen hombre – le dijo Elena. No es para tanto, créeme – bromeó Javier viendo como ella sonreía la ocurrencia. Y un canalla – añadió ella. Eso sí, me sacas esa parte. Ella sonrió de nuevo y volvió a mirar a su alrededor para comprobar que nadie estaba pendiente de sus actos. Entonces le dio un beso en la boca, corto, pero intenso. Al separarse lo miró a los ojos. Pero no me hagas sentir mal, por favor. ¿A qué te refieres? No quiero que insistas, ni que nadie note esa “debilidad” que dices que provoco en ti. No es ...
... nada malo. Malo no, pero no quiero sentirme incómoda. Tampoco yo quiero que te sientas así. Lo sé, pero tenía que decírtelo. ¿Volvemos? ¿No puedo llevarte de la cintura? – Preguntó irónico Javier. No – afirmó Elena echando a andar. Javier se quedó mirándola caminar hasta que ella se dio la vuelta. ¿Vienes? Javier asintió y caminó junto a ella de vuelta. Unos segundos de silencio se instalaron entre ellos. No voy a dejar de cortejarte – dijo Javier rompiendo ese silencio -, la vida que me das, la ilusión, no quiero perderla. Eres testarudo. Y tú encantadora. Después de cenar Javier caminaba hacia su habitación para retirarse y concluir el día, cuando al girar el pasillo Elena venía de frente. Ambos siguieron su ruta mirándose sin poder contener una sonrisa que ni ellos sabrían definir. Al llegar a la misma altura le hizo un gesto invitándola a pasar por su habitación. Lee – le respondió Elena sonriendo sin detenerse. Él se quedó mirándola hasta que desapareció girando al final del pasillo. En la habitación leía su libro de cabecera cuando el sueño lo hizo caer sobre su abdomen. Un rato después Elena entró y lo vio dormido con la luz de la mesita encendida, le quitó el libro y apagó la luz de la lámpara. Caminó para salir de la habitación. No te vayas – oyó a su espalda. Al volverse vio que Javier se estaba sentando en la cama. Lo miró. Tengo que seguir trabajando. Claro, soy consciente. ¿Entonces? Ven – inquirió ...