1. La noche que cambió mi vida 2


    Fecha: 25/01/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Josh, Fuente: TodoRelatos

    ... bueno
    
    - Nooo, agghhh. Sólo te quiero para mí. Si tienes necesidad alguna vez de chupar alguna polla que sea la mía.
    
    Agité la cabeza afirmativamente. Me gustaba sentirme poseído y deseado. Tomé su polla con ambas manos, la masajeé, sopesé sus bolas.
    
    - ¡Uau! Parece que estás cargado.
    
    - Es todo culpa tuya. me tienes todo el día empalmado. Te recuerdo que anoche no pude correrme y lo de esta mañana…
    
    - Uy, pues me parece que voy a tener que prepararme para una buena cantidad de leche.
    
    Besé la punta de la polla y lamí su falo desde la base hasta el glande. Dediqué una buena parte de saliva a los huevos cuando me los metí en la boca, casi no me cabían. Cuando la tuvo tandura que parecía a punto de reventar me metí el glande y lo saboreé. Su grosor me obligaba a abrir mucho la boca, pero me las apañé para apartarla de mis dientes y que encajara como si fuera un coñito húmedo y calentito. Me obligué a llevármela lo más profundo posible, provocándome arcadas cuando llegaba a la campanilla. Las lágrimas me corrían por las mejillas, pero conseguí mantenerla el tiempo suficiente hasta acostumbrarme. Me obligué a mirarlo con los ojos lacrimosos, quería que viera mi sumisión. Él estaba encendido, pero yo también ardía, mi polla durísima chocaba con sus pantorrillas provocándome latigazos de placer.
    
    - Ahhhhh joder, que buena mamada, que bien la chupas. Me parece que no voy a tener que enseñarte nada. Serás mi putito.
    
    Me cogió la cabeza con las manos y comenzó a ...
    ... follarme la boca a saco, sin miramientos. Yo puse mis manos en sus caderas, apoyándome y dejándolo hacer. Estaba usándome y eso me ponía aún más. Me dolía la mandíbula por mantener la boca tan abierta para albergar su falo, pero no me importaba. Empujaba sin miramientos sus caderas mientras mantenía mi cabeza sujeta. Me la clavaba todo lo que podía, sin importarle las arcadas o mis gemidos de súplica. Para provocarlo un poco más, clavé mis manos en sus nalgas pidiéndole más.
    
    Tras varios minutos violándome la boca, gimiendo y embistiéndome a golpe de cadera, noté mayor tensión, se le hinchó, la metió hasta el fondo y comenzó a descargar semen a raudales, notaba en mi lengua el fluir del semen viajando a través del tronco. Apenas me daba tiempo a tragarlo, se me escapaba por las comisuras de los labios. Apreté aún más mis manos en sus nalgas, clavándole las uñas. - Aghhhhh, siiiii trágatelo todo, ahhhh joder, que gustooooo. Me ahogaba, pero cerré los ojos con fuerza y me concentré en ingerir toda esa inundación de lefa. Me invadió el extraño orgullo de haber sido capaz de hacerlo y de que hubiera sentido su placer derramándose en mi boca. Un leve movimiento de mi mano fue suficiente para correrme en el suelo, gimiendo con la boca llena. A pesar de vaciarme y dejarme relajado seguí chupando y limpiando su verga.
    
    Aflojó la presión de sus manos en mi cabeza, hasta que me soltó y cayó a la cama derrengado, con los brazos en cruz a lo largo y ancho, las piernas colgando en el borde. ...
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