-
La noche que cambió mi vida 2
Fecha: 25/01/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Josh, Fuente: TodoRelatos
... a mí me has destrozado el culo, me arde. Creo que voy a estar rezumando semen una semana. Dije sonriendo. - ¿Ha merecido la pena? Respondió con los ojos cerrados. - Al principio pasé mucho dolor, pero después, ha merecido la pena. No olvidaré fácilmente tu cara de placer mientras sentía cómo te corrías dentro de mí. Has hecho que me corra yo también. Dije ladeando el cuerpo hacia él. - No sabía que un hombre hecho y derecho como tú podía gemir como una nenita. Dijo esbozando una media sonrisa. - Ya, qué gracioso ja ja. Y tú rugías como un león. Respondí. Después de lavarme, me tumbé acopándome a él, poniendo la cabeza en su pecho y su pierna entre las mías. Nos despertamos tarde, había oscurecido. Nos alarmamos, todos estarían abajo menos nosotros dos ¿Cómo íbamos a explicarlo? Tras meditarlo, decidimos presentarnos en uno de los descansos para confundirnos mejor entre el gentío. Me costó llegar, no podía siquiera andar rápido, me dolía el culo y mi ano no retenía lo suficiente el semen de Siro, temía que se escurriera la lefa pierna abajo. Pude mezclarme entre la gente sin llamar la atención, o eso creí, con todo el mundo. En cuanto vi una mesa alta vacía, me abalancé hacia ella, necesitaba un sitio donde apoyarme. Dejé caer todo el peso que me fue posible. Estaba dolorido, molesto, confundido y, también, asustado. Una creciente ola de negatividad me sumió en una espiral de remordimientos. - ¿Pero qué narices me estaba pasando? No me reconocía, en ...
... solo tres días había hecho cosas que nunca imaginé, comportándome como una nenaza y siéndole infiel a mi esposa con UN HOMBRE. Nada tenía sentido, amaba a mi esposa y a mis hijos, la sola idea de tirar por tierra toda mi vida me bajó el alma a los pies. Noté un sudor frío y una sensación de nausea insoportable. Comencé a tener picores por todo el cuerpo. Me agarré más fuerte a la mesa para no caer al suelo desplomado. - ¿Has visto la cara que tienes? Estás pálido como un muerto. Me dijo Itziar, una compañera de trabajo, acercándose a mí. - ¿Qué? Dije intentando hacer acopio de fuerzas para disimular. - En serio, nunca te he visto tan pálido ¿Seguro que estás bien? - Eh, no, creo que me he mareado un poco. Quizá se me haya bajado la tensión o algo me ha sentado en la comida. Claro, la ración de rabo, pensé. - Creo que me iré a la habitación a descansar. - Si, será lo mejor ¿Quieres que te acompañe? Dijo amablemente - No, por favor, eso me haría sentir peor de lo que estoy. Estoy seguro de que no será nada, una buena ducha y dosis de cama me aliviarán, seguro. Quería desaparecer, hacer retroceder el tiempo y volver a sentirme a salvo en casa. Por otro lado, estaba siendo un hipócrita, había disfrutado cada momento con Siro. Era un mar de contradicciones. Me despedí de Itziar y subí a la habitación, me duché y restregué con fuerza todo el cuerpo, tanto que, cuando me miré en el espejo parecía haberme frotado con papel de lija. Tuve que embadurnarme de crema ...