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El despertar sexual de Denisse y Amy.
Fecha: 25/01/2026, Categorías: Incesto Lesbianas Masturbación Autor: A-relatora, Fuente: SexoSinTabues30
... hermana, mi cómplice en esta vida reprimida, ofreciendo una mano en la oscuridad. Sin palabras, asentí. Fue un movimiento casi imperceptible de mi cabeza. Su mano, mucho más pequeña que la mía, con dedos largos y finos, descendió lentamente. No hacia mi cuerpo, sino hacia mi cara. Sus yemas de los dedos rozaron mi mejilla, una caricia tan suave como el aleteo de una mariposa, pero que me hizo estremecer de pies a cabeza. La piel de sus dedos era suave, ligeramente fresca al principio, pero rápidamente tomando el calor de mi rubor. «Estás tan caliente,» murmuró, deslizando su pulgar sobre mi pómulo. Su mirada estaba fija en sus dedos sobre mi piel, luego en mis labios. «Yo también… siento calor. Por dentro.» Su otra mano se unió a la primera, acariciando mi otra mejilla. Nos miramos fijamente. La distancia entre nuestros rostros se reducía sin que ninguna de las dos pareciera mover un músculo conscientemente. El aire a nuestro alrededor parecía espesarse, cargado de un magnetismo que nos atraía la una hacia la otra. Olía a ella, a mí, a la noche, y a algo nuevo, eléctrico, peligroso. «¿Es… es así como empieza?» preguntó, su voz un hilo apenas audible. «¿Como en…?» No necesito terminar. Ella entendió. Sus ojos oscuros brillaron con una comprensión que iba más allá de las palabras. «Creo que sí,» susurré. Y entonces, sucedió. Como si una fuerza mayor nos guiara, nuestras cabezas se inclinaron al mismo tiempo. Nuestros labios, separados por un suspiro, se ...
... encontraron. El primer beso fue un choque de suavidad y calor. Torpe, tímido, apenas un roce. Pero la chispa que saltó fue instantánea y abrumadora. Un jadeo simultáneo escapó de ambas. Nos separamos un centímetro, mirándonos a los ojos, asombradas por la intensidad de esa simple conexión. En sus ojos vi reflejado mi propio asombro, mi miedo, y un deseo que ahora ardía sin control. No hubo palabras esta vez. Solo necesidad. Volvimos a acercarnos, y esta vez el beso fue diferente. Menos tímido, más buscado. Nuestros labios se movieron el uno contra el otro, explorando, aprendiendo. El sabor de ella era dulce, familiar y a la vez completamente nuevo. Su respiración cálida se mezclaba con la mía. Una de sus manos se hundió en mi cabello oscuro, en la nuca, sujetándome suavemente pero con una posesividad que hizo que un escalofrío de placer recorriera mi columna. Mi propia mano encontró su cintura pequeña y firme bajo la camiseta, sintiendo el calor de su piel a través de la tela delgada. Besamos con una urgencia creciente. Nuestras bocas se abrieron, permitiendo que nuestras lenguas se encontraran en un toque tímido al principio, luego con más confianza, enredándose en una danza húmeda y sensual que imitaba, de manera instintiva, lo que mis ojos habían visto unos momentos antes en la pantalla. Gemimos en la boca de la otra, el sonido ahogado y cargado de una lujuria que ninguna de las dos sabía nombrar pero que ambas sentíamos con una intensidad abrasadora. Mis manos, ...