1. El despertar sexual de Denisse y Amy.


    Fecha: 25/01/2026, Categorías: Incesto Lesbianas Masturbación Autor: A-relatora, Fuente: SexoSinTabues30

    ... ofreciéndome.
    
    Su mano, la que había estado acariciando mi cadera, se movió entonces con una determinación nueva. Deslizó sus dedos sobre la tela negra y húmeda de mi tanga, palmeando suavemente al principio, como explorando. La sensación, ahora provocada por *ella*, fue mil veces más intensa que cuando lo hacía yo misma. Un suspiro largo y tembloroso escapó de mis labios. Mis ojos se cerraron parcialmente, perdidos en la novedad.
    
    Luego, imitando mis movimientos anteriores, comenzó a hacer círculos lentos, firmes, con la yema de su dedo medio, justo sobre el lugar más sensible. La presión era perfecta, el movimiento deliberado. Las ondas de placer que había estado construyendo antes de su llegada regresaron con una fuerza multiplicada, concentrándose bajo su toque experto, como si ella hubiera nacido para esto.
    
    «¡Amy!» gemí, mi cuerpo arqueándose sobre la cama, mis manos aferrándose a las sábanas. «Así… sigue así…»
    
    Ella observaba mi rostro, fascinada por cada reacción, cada gemido, cada contracción de mi cuerpo. Su dedo no se detenía. Los círculos se volvían más rápidos, más enfocados. La ola dentro de mí crecía y crecía, un tsunami de sensaciones desconocidas que amenazaba con arrasarme. El calor era insoportable, el placer casi doloroso en su intensidad. Olvidé dónde estaba, quién era, quién era ella. Solo existía su mano, su toque, y la necesidad abrumadora de llegar… a dónde, no lo sabía, pero sabía que estaba cerca.
    
    «¿Qué sientes?» preguntó ella, su voz ...
    ... cargada de asombro y propia excitación. Su otra mano había encontrado mi pecho izquierdo, apretándolo a través del camisón, el pulgar rozando mi pezón endurecido, añadiendo otra capa de estímulo.
    
    «¡Mucho! ¡Demasiado! ¡No puedo…!» Las palabras se ahogaron en un grito ahogado cuando, de repente, la ola rompió. Una explosión de placer puro, cegador, electrizante, estalló desde mi centro y se expandió por todo mi cuerpo como una onda de choque. Temblé violentamente, mis piernas se estiraron y luego se encogieron, mis dedos se clavaron en las sábanas, un sonido gutural, largo y profundo salió de mi garganta mientras mi cuerpo se convulsionaba bajo el toque de Amy. Fue como caer y volar al mismo tiempo, un éxtasis físico que borró todo pensamiento, toda culpa, toda realidad que no fuera esa sensación indescriptible.
    
    Amy mantuvo su mano sobre mí, su dedo presionando suavemente mientras las oleadas de mi orgasmo me sacudían, observando con ojos desorbitados y llenos de un asombro lujurioso. «Dios mío, Denisse…», susurró cuando mis convulsiones empezaron a amainar, reemplazadas por temblores suaves y jadeos profundos. «Eso… eso fue…»
    
    «Increíble,» terminé jadeando, abriendo los ojos para encontrarme con los suyos, oscuros y brillantes en la penumbra. La satisfacción me inundaba, cálida y pesada, mezclada con un asombro absoluto. «Nunca… nunca sentí nada así.»
    
    Su mano se retiró lentamente de entre mis piernas. La vi mirar sus dedos, brillantes con mi humedad, con una expresión ...