-
Sombras (Capítulo 1)
Fecha: 26/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Darthmaull, Fuente: TodoRelatos
... que sentir que estás vendiendo tu alma. Un pequeño gesto de confianza, eso es todo. Algo entre nosotros, aquí, ahora, que me demuestre que estás dispuesta a jugar en mi equipo. Laura sintió que su garganta se cerraba, pero las palabras de Carlos, aunque vagas, empezaban a tomar forma en su mente. No quería admitirlo, pero sabía por dónde iba, sabía que lo que él llamaba "un pequeño gesto" no tenía nada de inocente. Miró al suelo, sus pensamientos enredados entre el miedo, la culpa y una desesperación que la empujaba a considerar lo impensable. Finalmente, levantó la vista, con los ojos brillantes por una mezcla de resignación y desafío. —¿Qué quieres exactamente, Carlos? Dilo de una vez. Si no vas a ser claro, no puedo seguir con esta conversación. Pero te advierto que no voy a hacer nada que me haga sentir… sucia. Así que, si tienes algo en mente, dilo, y veremos si puedo… si puedo considerarlo. Pero tiene que ser algo que no cruce ciertos límites. Carlos la observó durante un largo momento, como si estuviera midiendo hasta dónde podía empujar. Internamente, una voz triunfante resonaba en su cabeza: había roto la primera barrera, había logrado que ella considerara ceder, aunque fuera un poco. Sabía que esto era solo el principio, que una vez que Laura diera el primer paso, sería más fácil llevarla más lejos. Pero no lo mostró; mantuvo su expresión calmada, casi comprensiva, mientras respondía. —No te preocupes, Laura. No voy a pedirte nada que no puedas ...
... manejar. Algo simple, algo privado. Digamos que… un gesto de intimidad, algo que solo pase entre nosotros aquí, en este momento. No tiene que ser más de lo que estés dispuesta a dar. Por ejemplo, algo tan básico como… ayudarme a relajarme un poco. Nada más. Y con eso, te aseguro que tu puesto estará a salvo. Es un trato justo, ¿no crees? Laura sintió que su rostro se calentaba, y un nudo se formó en su pecho. Ahora lo entendía, o al menos creía entenderlo, y la idea la golpeó como un puñetazo. Pero, al mismo tiempo, una parte de ella, la parte que estaba desesperada por mantener su vida en orden, empezaba a ceder. Miró a Carlos, sus ojos verdes llenos de una mezcla de asco y resignación, y finalmente habló, su voz apenas un susurro. —Está bien… Si eso es lo que quieres, si con eso me dejas en paz y aseguras mi trabajo… puedo… puedo hacerlo. Puedo… ayudarte, como dices. Pero que quede claro que esto es lo máximo a lo que voy a llegar. Nada más, Carlos. ¿Entendido? Lo hago ahora, aquí, y se acaba. No habrá más. Carlos sonrió, una sonrisa que no llegó a sus ojos, mientras asentía lentamente. En su mente, sabía que esto era solo el comienzo, que una vez que Laura cruzara esa línea, sería más fácil empujarla un poco más cada vez. Pero no dijo nada de eso; simplemente señaló una silla al lado del escritorio y se sentó de nuevo, con una calma que contrastaba con la tormenta que rugía dentro de ella. —Entendido, Laura. Solo esto, y estaremos en paz. Ven, siéntate aquí. Hagamos ...