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Sombras (Capítulo 1)
Fecha: 26/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Darthmaull, Fuente: TodoRelatos
... esto rápido y discreto, como debe ser. Laura dio un paso adelante, sus piernas temblando ligeramente, mientras su mente gritaba que se detuviera, que saliera corriendo de allí. Pero otra voz, más fría, más pragmática, le decía que no tenía opción, que esto era lo único que podía hacer para proteger su estabilidad, su hogar, a Miguel. Se detuvo a medio camino, su mano apoyada en el respaldo de la silla, mientras sentía que el mundo se reducía a ese momento, a esa decisión que cambiaría todo. No quería mirar a Carlos, no quería ver la satisfacción en su rostro, pero sabía que ya no había vuelta atrás. La oficina de Carlos parecía más pequeña que nunca, como si las paredes se hubieran cerrado a su alrededor. Laura estaba de pie junto a la silla que él le había indicado, con el respaldo bajo su mano temblorosa, sintiendo que el aire se volvía denso, casi irrespirable. El silencio entre ellos era pesado, cargado de una tensión que le apretaba el pecho. Carlos, sentado detrás de su escritorio, la observaba con una calma calculadora, sus ojos oscuros brillando con una mezcla de triunfo y deseo contenido. Había logrado llevarla hasta este punto, y aunque no lo decía en voz alta, sabía que esto era solo el comienzo de lo que planeaba obtener de ella. —Vamos, Laura, no te quedes ahí parada. Siéntate. Hagamos esto rápido, como acordamos. Nadie tiene que saber nada, solo tú y yo —dijo, su voz grave y pausada, con un tono que intentaba sonar tranquilizador pero que no podía ...
... ocultar la avidez subyacente. Laura tragó saliva, su garganta seca como papel de lija. Su mente era un torbellino de emociones contradictorias: asco, miedo, resignación, y una furia sorda que no podía permitirse expresar. Quería gritar, salir corriendo, decirle a Carlos que se fuera al infierno, pero la realidad de su situación la anclaba al suelo. Perder su trabajo no era una opción; no podía volver a casa y decirle a Miguel que no podían pagar las facturas, no podía soportar la idea de fallarle. Este "gesto", como Carlos lo había llamado, era el precio que tenía que pagar por mantener su vida en orden, aunque sabía que la mancharía de una manera que no podría borrar. Con un movimiento rígido, se sentó en la silla, sus manos apretadas sobre su regazo, los ojos fijos en el suelo para no tener que mirarlo. Carlos se inclinó hacia atrás en su silla, ajustándose con un movimiento deliberado que hizo que Laura sintiera un nudo en el estómago. Desabrochó el cinturón de su pantalón con una lentitud casi teatral, el sonido del metal resonando en el silencio de la habitación como un disparo. Luego, bajó la cremallera, dejando que el bulto en su ropa interior se hiciera evidente, una protuberancia que no intentó ocultar. Su mirada no se apartó de ella ni un segundo, como si quisiera grabar cada reacción, cada gesto de incomodidad en su rostro. —Solo relájame un poco, Laura. Nada más. Usa tu mano, y terminamos con esto. Es simple, ¿no? —dijo, su voz ahora más baja, más cruda, ...