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Sombras (Capítulo 1)
Fecha: 26/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Darthmaull, Fuente: TodoRelatos
... mientras se bajaba los calzoncillos lo justo para liberar su polla, ya medio erecta, gruesa y venosa, apuntando hacia arriba con una urgencia que hizo que Laura apartara la vista por instinto. Ella sintió que su rostro ardía, una mezcla de vergüenza y repulsión que le revolvía el estómago. No quería mirar, no quería tocarlo, pero sabía que no había vuelta atrás. En su mente, se repetía que esto era lo máximo a lo que llegaría, que después de esto Carlos la dejaría en paz, que podría volver a su vida como si nada hubiera pasado. Pero otra voz, más oscura, le susurraba que esto cambiaría todo, que una vez que cruzara esta línea, no habría manera de deshacerlo. Cerró los ojos por un momento, respirando hondo, antes de obligarse a extender la mano, sus dedos temblando mientras se acercaban a él. Carlos soltó un suspiro de satisfacción cuando la mano de Laura finalmente lo rozó, sus dedos fríos y vacilantes envolviendo su miembro con una torpeza que delataba su falta de voluntad. Internamente, él estaba exultante; había roto la barrera, había logrado que esta mujer, tan recatada, tan "modosita", se doblegara ante él. Pero no era suficiente. En su mente, esto era solo el primer paso; sabía que, con el tiempo, podría empujarla más lejos, hacerla ceder a más, hasta que no quedara nada de su resistencia. Por ahora, se contentaba con esto, con sentir su mano sobre él, con ver la mezcla de asco y resignación en su rostro mientras lo tocaba. —Eso es, Laura. No es tan difícil, ...
... ¿verdad? Solo sigue así —murmuró, su voz cargada de un placer que no intentó disimular, mientras se recostaba aún más en la silla, dejando que ella hiciera el trabajo. Laura apretó los dientes, sus movimientos mecánicos, casi robóticos, mientras su mano subía y bajaba por su longitud, sintiendo la piel caliente y dura bajo sus dedos. Cada roce era una puñalada a su dignidad, cada jadeo que escapaba de la boca de Carlos era un recordatorio de lo bajo que había caído. En su cabeza, intentaba desconectarse, pensar en otra cosa, en Miguel, en su casa, en cualquier cosa que no fuera el hombre frente a ella y lo que estaba haciendo. Pero no podía evitar sentir la textura de su polla, la manera en que se endurecía más con cada movimiento, la forma en que sus caderas se alzaban ligeramente para encontrarse con su mano. Quería que terminara ya, que todo acabara de una vez, pero al mismo tiempo temía lo que vendría después, el momento en que tuviera que enfrentarse a lo que había hecho. Carlos, por su parte, estaba perdido en la sensación, en el poder que sentía al tenerla así, sometida, haciendo algo que claramente la repugnaba pero que no podía evitar. Sus ojos se entrecerraron, su respiración se volvió más pesada, y un gruñido bajo escapó de su garganta mientras sentía que se acercaba al clímax. Imaginaba todo lo que podría venir después, las veces que podría llevarla a este punto y más allá, cómo podría moldearla hasta que no quedara nada de su resistencia. —Más rápido, ...