-
No soy así. Capítulo 7: Do ut des (+18)
Fecha: 29/01/2026, Categorías: Gays Autor: Leonardo, Fuente: TodoRelatos
... a estos dos gamberros. —En menos de cinco minutos mis “cuñadas” me han puesto apodo. Y se han largado. (Joder Dani, estás de nuevo pasándote de frenada, llamar cuñadas a las hermanas de Javo es un poquito apresurado) Nos pasamos un rato intentando explicarles las derivadas, cosa en la que creo que estoy teniendo bastante éxito hasta que Tony se levanta frustrado y dice que está a punto de explotarle la cabeza, que se ira a dar un par de vueltas en la moto y luego a casa, que ya mañana seguiremos, que nos llama para la hora del entreno. De pronto todas las piezas comienzan a caer en su sitio, sin yo haberlo planeado. Estamos solos en su piso, sentados en su habitación uno al lado del otro. En un arranque que ni yo mismo comprendo, me lanzo a besar desesperado a Javo. Le como la boca con un hambre que yo mismo desconocía, a la vez que me deshago de su ropa y él de la mía. Nos tumbamos en la cama entre besos y juegos, va repitiendo el mismo patrón de la otra vez, pero hoy mi intención es que acabe muy distinto. Sus besos suaves pero intensos, y las caricias de sus manos por todo el cuerpo casi consiguen que cuando intenta meter sus dedos en mi boca, preparándose para dilatarme, ceda y le deje de nuevo. Pero finalmente muerdo juguetonamente la punta de sus dedos. Separa su boca de mi tetilla y me mira sorprendido. — Recuerda “Do ut des” —Le suelto luego de retirar su mano de mi boca. Se muerde el labio superior como hace cuando algo le preocupa (sí, comienzo a ...
... conocer sus micro expresiones). —Seré muy cuidadoso, y pararé si me lo pides. A mí me gustó y a ti también te gustará. —Sentencio antes de besarle de nuevo, mientras mis manos se apoderan de su culo, que estrujo con fuerza. Le empujo para quitarlo de encima, y se queda de lado mirando hacia mí. Acaricio con mi dedo índice su nariz consiguiendo que sonría, aunque es evidente que no acaba de estar muy convencido de ejercer de pasivo. Coloco una almohada en la zona de su pelvis y le hago ponerse boca abajo encima de ella. Su culo redondito y respingón queda en primer plano y me confirma que me apetece mucho entrar en él, no solamente por “venganza” de que el me lo hiciera a mí. Me tumbo encima y siento como un ligero temblor recorre su cuerpo. — Espera, aún no... —Intenta decir, pero le callo con un beso absolutamente salvaje, mientras paseo mi erección por su duro culo, y aún más duro por lo mucho que lo está apretando y lo cerradas que tiene las piernas. El pobre pensó que le penetraría de inmediato, pero no es mi intención. —Tranquilo, que aún falta, y cuando lo haga será porque tú mismo lo estarás deseando. —Le digo en un susurro al lado de su oreja, la que posteriormente muerdo suave y recorro entera con mi lengua. Un par de gemidos por su parte me confirman que voy por el buen camino. Mordiendo el cuello y su nuca, consigo que poco a poco su cuerpo tenso se vaya aflojando. Recuerdo lo mucho que me gusto que me comiera la axila y, empujando sus brazos hacia arriba y ...