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No soy así. Capítulo 7: Do ut des (+18)
Fecha: 29/01/2026, Categorías: Gays Autor: Leonardo, Fuente: TodoRelatos
... haciéndole girar levemente el torso sin mover las caderas, hundo mi lengua en la ligera pelusilla que la rodea. Desciendo mordisqueando su costado y siento como se estremece. Me detengo al llegar a la altura de su cadera y repito en el lado contrario. Finalmente paso a mordisquear sus nalgas un momento antes de seguir bajando por sus muslos hasta los tobillos, repartiendo besos aquí y allá consiguiendo que se relaje bastante, lo suficiente para poder separar sus piernas. La imagen de su culo levantado por la almohada y sus piernas separadas al máximo exponiéndose del todo me vuelan la cabeza. Asciendo mordisqueando el interior de sus muslos hasta llegar a su fantástico trasero, el cual mordisqueo y amaso, mientras siento que poco a poco se acaba de relajar del todo. Pronto consigo separar sus nalgas y aplicar mi lengua directamente en su anillo. Gime cuando lo consigo y levanta casi imperceptiblemente su cadera, como invitándome a seguir avanzando. Mi lengua consigue traspasar su esfínter provocando un gemido por su parte, que me anima a continuar. Sumo uno de mis dedos al ataque consiguiendo entrar bastante fácil y arrancarle suspiros constantes en voz tan baja que apenas escucho, como si se avergonzara de emitirlos. Sumo un segundo dedo y los suspiros ahogados aumentan en intensidad y frecuencia, aumento al tercero ocasionando gimoteos adoloridos por su parte, pero al no hacer ningún intento de apartarse o pararme interpreto que lo acepta entre resignado y ...
... gozoso. Decido que lo mejor será no intentar cambiar la pose, ya que sospecho que en cualquier momento se puede arrepentir, preferiría hacerlo de cara, pero lo dejaré para la próxima vez. Durante estos días, mediante el portátil de Marc que tuvo a bien prestarme (aun sigo castigado), me he documentado sobre lo que tengo que hacer (gracias XVideos) y agrego otra almohada bajo su cuerpo para facilitarme el trabajo. Sin poder esperar más, apunto mi pene bien lubricado y enfundado con el preservativo que me he colocado en tiempo récord (practiqué con un par) a su huequito también bien lubricado. Empujo suavemente, y se abre con facilidad. Me detengo un momento ante sus quejas y el ligero temblor de sus piernas, reconociendo en su sufrimiento el mío de la semana anterior. Recuerdo lo que me ayudaron sus besos y opto por esa estrategia en vez de la bruta de los videos porno (no soy tan idiota después de todo). Pronto mis besos consiguen calmarle y mueve su cadera adelante y atrás de manera casi imperceptible, su postura y mi peso no le permiten más, como invitándome a continuar. Ayuda también el hecho de que mi pene, aunque largo es bastante delgado, ensanchándose más en la zona media que en el glande. Empujo lentamente, pero sin parar hasta que mis caderas hacen tope en sus nalgas. Rompo el beso para levantar el cuerpo y poder ver nuestros cuerpos unidos. Me da un morbo tremendo su blanco trasero en contraste con el moreno de mi pelvis. Sus lloriqueos me hacen saber que me he movido ...