1. Pesadillas de terror. La señora Isabel. parte 1


    Fecha: 31/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: sumissogummi, Fuente: SexoSinTabues30

    ... es decir nada, vaguear por completo, hacer lo que mejor se me daba.
    
    La señora Isabel apareció en el jardín de su casa, separada de la mía simplemente por un pequeño muro que hacía de mediana de separación entre las casas. La discreción en aquellas casas era mínima, el muro era bajo, hasta la cintura de una persona , se podía observar que hacía cada vecino en cada instante. Lo primero que me sorprendió fue su edad y su aspecto físico. La señora Isabel tendría unos 60 años, quizás 65, quizás 70 o quizás más…. Nunca he llegado a saberlo. Denotaba su edad por su rostro curtido,unja mujer de edad madura que podría ser mi abuela. Su tamaño de cuerpo era grande, más bien obeso y corpulento. Aquella mujer tendría un peso superior a 100 kilos, bastante corpulenta con unos brazos y piernas carnosos. Vestía un delantal rosa de tamaño grande que cubría su cuerpo hasta las rodillas y dejaba sus brazos carnosos al descubierto por los hombros. Llevaba unos guantes de goma largos enfundados en sus manos y unas botas altas de lluvia para protegerse del barro y la humedad. Agarraba una pequeña paleta de jardinería entre sus guantes. La señora Isabel se pasaba horas a diario cuidando su jardín, era su principal afición, aunque tenía otra afición más oscura que todavía yo no conocía.
    
    Al cabo de unos minutos la señora Isabel se dirigió a la mediana de separación entre su casa y la mía. Su rostro regordete curtido con arrugas y su mirada seria se dirigieron a mí.
    
    La tranquilidad que ...
    ... estaba disfrutando en mi jardín se echó a perder en un momento. Quien era aquella señora para entrometerse en que hacía o dejaba de hacer. Mi lado de joven delincuente se encendió a fuego lento, nunca permitía que nadie me dijese lo que tenía que hacer, excepto a mi madre, aunque no la hacía el menor caso.
    
    Igual que una cafetera que hierve a fuego lento comencé a enfadarme por su comentario. Me levante de mí asiento y esta vez la contesté de forma más dura y de forma humillante:
    
    Se hizo el silencio, debo admitir que su amenaza o advertencia me provocó cierto temor. Pasados unos segundos comencé a reírme a carcajadas.
    
    Aquel encontronazo verbal entre la señora Isabel y yo fue el primero de muchos. Podría hacer una larga lista de discusiones entre ambos, yo no tenía nada que hacer y pasaba los días en el jardín de mi casa y la señora se pasaba el día en su jardín atendiendo sus flores y plantas con suma dedicación. Cada día era una nueva discusión, de la que siempre ganaba yo, tenía más labia y menos modales que la vieja señora. Ella me reprochaba mi comportamiento y yo terminaba burlándome de ella.
    
    Aquella mañana de un día cualquiera me resultó muy extraño no ver a la señora Isabel en su jardín como cada día. Echaba de menos nuestras discusiones y sacar de quicio a la vieja señora Isabel, era mi entretenimiento en aquella casa. De pronto escuche un pequeño ruido y la voz de la señora Isabel “ por favor, ayuda… necesito ayuda “ solicitaba desde el interior de su casa. ...
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