1. Mi Diablito


    Fecha: 01/02/2026, Categorías: Incesto Sexo en Grupo Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30

    ... No suele recibir muchas invitaciones…
    
    —Es un gusto. Simón está muy contento de que vengan sus amigos.
    
    —Me alegra mucho. Hasta pronto.
    
    Colgué, y por unos segundos me quedé mirando el celular en silencio.
    
    El viernes por la tarde, el sol caía despacio entre las nubes grises, dejando una luz tibia que acariciaba las fachadas antiguas de las casas. Estacioné mi camioneta frente a la entrada principal del Colegio, justo unos minutos antes de la hora de salida. Bajé el volumen del radio, me retoqué ligeramente los labios con brillo en el espejo retrovisor, y esperó con la mirada fija en la reja.
    
    Vi a lo lejos a Simón que se acercaba, por lo que bajé del auto para que le permitieran la salida. Venía con su chaqueta azul desabrochada, el morral colgado de un solo hombro y esa sonrisa suya que me desarmaba. Le hice una seña con la mano y corrió hasta mí.
    
    —¡Hola, mami! —dijo mientras salía y me abrazaba—. ¡Mamá te presentó a Jhony y Marina! —Me decía mi niño mientras una Señorita revisaba los permisos de salida de ellos para que se fueran conmigo. Los saludé a amos y los invité a subir al carro.
    
    —¿Cómo estuvo el día? —pregunté a Simón, abriendo la puerta para que subieran.
    
    —Normal… pero estoy muy feliz por hoy. ¡Todos quieren dormir en la casa!
    
    Jhony, con las medias algo caídas y el cabello revuelto parecía algo tímido. Marina abrazaba su mochila contra las piernas.
    
    —¿Todos listos? —pregunté, poniendo el auto en marcha.
    
    —¡Sí! —respondieron a ...
    ... coro.
    
    Durante el trayecto, los niños comenzaron a hablar entre ellos con esa energía suave que tienen los secretos compartidos. Había algo íntimo en cómo se miraban y reían.
    
    —¿Vamos a jugar «a eso»? si tu mamá ya sabe no tendremos que escondernos—susurró Jhony.
    
    —Claro —respondió Simón, con los ojos brillando.
    
    Alma fingió estar concentrada en el tráfico, pero escuchaba cada palabra con atención.
    
    —¿También jugarás tú, señora Alma? —preguntó Marina, en voz bajita, como si temiera romper algo.
    
    Alma sonrió, sin apartar la vista del volante.
    
    —Bueno… eso depende. Tendrán que mostrarme primero cómo es el juego. Y si me gusta… quizás sí.
    
    Los niños rieron, aunque en sus risas había algo más que diversión. Había una especie de complicidad. Un acuerdo tácito. Mientras avanzaban el cielo comenzaba a oscurecerse. Dentro del carro, en cambio, el ambiente se volvía más cálido, más denso. Como si el trayecto hacia su casa fuera también el inicio hacia otra cosa.
    
    Al llegar a casa los niños, guiados por Simón corrieron al cuarto de él, estaba emocionado por mostrarles todas sus cosas y sus juguetes. Unos minutos después Alma ingresó a la habitación con la idea de ofrecerles algo de tomar a los niños y allí Marina aprovecho para preguntarle:
    
    —Señora Alma, es que en nuestro juego nos quitamos la ropa, ¿podemos quitarnos la ropa aquí?
    
    La miré con sorpresa ante su petición, los tres me miraban esperando una respuesta y sentí que un rubor me subía por las mejillas. Dudé por un ...
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