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Mi Diablito
Fecha: 01/02/2026, Categorías: Incesto Sexo en Grupo Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30
... que se mantenía acostada con su culo en pompa, probablemente ella si había sentido ese corrientazo, como ellos lo llamaban. Tomé la verguita del niño y me la metía la boca —Si, eso me gusta señora. —Dijo Jhony. Yo estaba como enloquecida disfrutando de toda esa situación, metía y sacaba su pene de mi boca, cuando lo tenía adentro mi lengua arropaba sus pequeños testículos y Jhony disfrutaba, lo notaba por sus gemidos. Marina se sentó a mi lado y junto a Simón veían como devoraba la verguita de su amiguito. Al darme cuenta me la saque de la boca, quería ver en acción a esa niña, ella entendió automáticamente e intento hacer lo mismo que yo hacía, haciendo disfrutar a Jhony. La niña era toda una putita. El pene de Jhony sabía realmente bien y creo que Marina sentía lo mismo y por eso se la chupaba de la manera en que lo hacía. —¿Quién lo hace mejor? —Preguntó Marina a Jhony sacándose el penecito por un momento. —Me gustas mas tu. —Le contestó Jhony, no me indigne para nada, yo disfrutaba de tocar, de probar, pero también de ver a esos pequeños en acción y además la ...
... sinceridad es parte de la inocencia con la que ellos estaban “jugando”. —Tu pajarito sabe muy bien Jhony, gracias por prestármelo. —Le dijo Marina. Jhony sonrió con ternura, acariciando el cabello de la niña con sus manos mientras observaba la escena. —De nada, Mary… Me alegra que te guste. El sol se había ocultado por completo, dejando la habitación con una luz tenue de la luna y de los faroles de la calle. Los cuerpos calurosos de los 4 bañados en sudor ya agotados eran el testimonio de un juego bien jugado y lo mejor conmigo. Marina y mi Simón se miraron entre risas, como si estuvieran en medio de una competencia secreta, y yo simplemente me dejé llevar por esa armonía simple, espontánea. Afuera, se escuchaban ladridos de perros y el sonido de los carros al pasar despreocupados. Dentro, nosotros nos quedábamos un rato más, en ese momento que parecía detenerse, lleno de sabores, de juegos y de una felicidad que no necesitaba explicación. Y ahí supe que, a veces, basta con un buen juego, sincero, inocente y un par de sonrisas para sentirse bien entre amigos, o familia.