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El entrenamiento de Alina - IX
Fecha: 03/02/2026, Categorías: No Consentido Autor: Cory, Fuente: TodoRelatos
... ahora? Parece que te gusta mucho. El segundo hombre se corrió en su boca con un gemido grave, obligándola a tragar todo. Apenas se apartó, otro la tomó por el cabello y se la metió sin aviso. Así siguieron, uno tras otro. Sus mejillas ardían de puro esfuerzo. El corsé la apretaba, obligándola a respirar con dificultad. Cada vez que tragaba, el sabor salado y amargo se mezclaba con su saliva, goteando sobre su pecho y manchando el blanco puro del vestido. Rowan hablaba de vez en cuando: —No te detengas. —Abre más la boca. —No limpies tu cara. Quiero que todos vean en qué te estás convirtiendo. —Diles “gracias” después de cada corrida. Ella obedecía, la voz temblorosa: —Gracias, papi. —Gracias por la comida… Su vestido ya estaba manchado en la falda, los pliegues pegajosos y oscuros donde el semen había caído en chorros. Su maquillaje corrido le daba un aspecto aún más vulnerable. A la mitad de la sesión, se desplomó hacia un lado, respirando con dificultad. Su mandíbula le dolía tanto que apenas podía moverla. Rowan se agachó y le sostuvo la barbilla. —¿Te cansas, muñeca? Ella temblaba, con la voz apenas audible. —N-no… papi… —¿Quieres parar? Ella negó con un leve quejido. Rowan sonrió con sadismo satisfecho. —Eso pensé. Le acarició la cara sucia con un dedo y se lo metió en la boca. Ella lo chupó con esfuerzo. —Buena esposa. Vamos, de rodillas de nuevo. Con su ayuda, volvió a colocarse erguida. El vestido ...
... se arrastraba, arrugado y sucio. El corsé apenas la mantenía recta. Los hombres siguieron. Algunos se corrieron dos veces, disfrutando de su obediencia ciega. Cada uno la sujetaba del cabello, obligándola a mirarlos a los ojos. La felicitaban por lo bien que tragaba, por ser una esposa tan dedicada. Luego también le orinaron en la boca y la cara, ella tragó cada gota. Cuando terminaron, ella quedó temblando, con la cara completamente manchada, el cabello revuelto, el velo caído al suelo como un símbolo arruinado de pureza. Rowan se acercó, lento, disfrutando la vista. —¿Te gustó tu regalo, nena? Ella respiraba con dificultad, sus labios hinchados. —Sí… papi… me encantó… Él se agachó para tomarle la cara entre las manos, obligándola a mirarlo. —Dímelo mejor. Ella tragó saliva, forzándose a sonreír. —Me encantó, papi… gracias por mi regalo… Rowan la besó. No con ternura, sino con pura posesión. La saliva, el semen, todo se mezclaba entre sus lenguas. Cuando se apartó, ella jadeaba, sumisa y temblorosa. Él le acarició el cuello, el anillo en su dedo brillando bajo las luces suaves de la mansión. —Perfecto. —Su voz sonaba satisfecha—. Y ahora… —dijo con una calma cruel, sacando el pañuelo del bolsillo de su chaqueta para limpiarse los labios—, es mi turno de terminar de marcarte como mía esta noche. Voy a orinar en tu boca y tú te vas a tragar todo, ¿de acuerdo? Si veo que dejas caer una gota te voy a azotar el coño toda la noche. Alina ...