1. Antonio el camionero y el duelo de guarras


    Fecha: 03/02/2026, Categorías: Incesto Autor: AntonioSPA, Fuente: TodoRelatos

    ... momento. Valeria fingía normalidad, retándoles. El hombre algo se olía, pero no iba a ponerse a hacer de padre responsable. Ni de amante serio.
    
    —Pues venga, charlad mientras yo me visto. O no. A lo mejor prefiero quedarme así.
    
    Antonio se quedó un instante plantado frente a Olivia, con la toalla mal anudada en la cintura y el cuerpo aún perlado de agua. Clavó los ojos sin disimulo en el escote de la mujer, embobado por el profundo canalillo que le ofrecían aquellos pechos tan juntos, tan turgentes, tan bien puestos para pecar. En su cabeza, un desfile de ideas guarras le cruzó en ráfagas: empotrarla contra una de las paredes, metérsela entre las tetas, hacerla tragar rodilla en suelo…
    
    Sin darse cuenta, se sobó el bulto por encima de la toalla, casi por inercia, como quien ajusta la herramienta antes de entrar en faena. Luego le soltó un guiño canalla, de esos que sabían a testosterona, tabaco y promesa indecente, y se alejó hacia la cocina americana integrada en su mismo salón, tan pancho, a por una cerveza.
    
    Valeria se sentó de nuevo en el sofá, cruzando las piernas despacio y sin quitarle ojo a Olivia, que parecía a punto de dar media vuelta y salir corriendo. Pero no lo hizo. Porque, en el fondo, aquello la excitaba. El guiño de Antonio, saberse deseada… y notar que la hija no era tan ingenua como parecía. De manera incomprensible, la estimulaba.
    
    —Tú y mi padre lleváis tiempo viéndoos, ¿no? —soltó Valeria, como quien lanza una piedra y se queda a mirar cómo ...
    ... rebota.
    
    —Eso no es asunto tuyo —respondió Olivia, clavándole la mirada. El tono de su voz había perdido dulzura.
    
    Desde la cocina, Antonio sacó una cerveza del frigorífico y escuchó aquello con una sonrisilla de camionero en su salsa. No interrumpió. Quería oírlas discutir. Aquello le subía más la autoestima que un piropo de burdel.
    
    —¿Ah, no? —Valeria sonrió de medio lado, con esa mueca de las chicas que ya han dejado de fingir inocencia—. Pues yo creo que sí. Hablamos de mi padre.
    
    Valeria descruzó sus piernas, como si marcara territorio. No quitaba ojo a Olivia, que seguía de pie, a medio camino entre la puerta y el salón, con cara de estar aún decidiendo si largarse o quedarse a incendiarlo todo.
    
    Pero no se movió. Aquella situación la ponía cada vez más. Ver a su amante maduro recién salido de la ducha, el cuerpo poderoso, viril, curtido por los años y el trabajo… y a su amiga de muchos años comportándose como una cría descarada, provocadora, mirándola como si supiera más de la cuenta.
    
    —¿Qué pasa, Valeria? ¿Estás celosa?
    
    La hija de Antonio se atragantó con su propio escándalo.
    
    —¿Tú estás loca o qué?
    
    —No. Estoy caliente. Y tú también lo estás. Siempre me fijé en como miras a Antonio… y te aseguro que nunca vi a una hija admirando a su padre. No de una manera limpia, quiero decir. Más bien pareces…
    
    —¿Qué? —volvió a interrumpirla Valeria, con tono beligerante—. ¿Qué parezco, Olivia?
    
    La tensión en el ambiente se intensificó aún más.
    
    —¿Sabes qué ...
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