1. Pedro, el mejor amigo de mi marido


    Fecha: 05/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: carizzia, Fuente: CuentoRelatos

    ... como aquel, ni en las revistas, ni en el cine.
    
    Debí quedarme embobada mirándole, porque él dijo con simpatía… “Me alegra conocerte… Ya puedes cerrar la boca o se te llenará de moscas”…
    
    Me odié en aquel momento, pensé avergonzada que mi reacción al verle era la de una colegiala, y traté de arreglarlo con mi saludo… “Perdóname Pedro… Me has pillado despistada… Bienvenido”… Le dije mientras tendía mi mano, el cogió mi mano entre las suyas, tirando suavemente de mi para aproximarse, y me susurró al oído… “No me gustan los saludos formales entre amigos… Dame un beso”… Yo le besé atontada en la mejilla, y al devolverme el beso nuestras comisuras se rozaron… (..¿lo habrá hecho aposta?… Pensé… Ufff que nervios… ¡¡y que bien huele!! ).
    
    Salimos del aeropuerto nerviosos los dos, hablando del tiempo, tan socorrido, como no.
    
    Nos metimos en el coche y volví a sentir tu aroma, tan masculino, fuimos a casa en mi coche, yo conducía nerviosa, más pendiente de ti y de tu olor que de la carretera, tú en cambio ibas relajado hablando sin parar de tu infancia al lado de Luis, contando bromas de chiquillos, recordando las trastadas que hacíais los dos.
    
    Al final pude concentrarme en tu charla, y disfruté y reí contigo, a la hora de llegar a casa ya estaba contenta por la petición de Luis, no obstante me sentí turbada al entrar en mi casa con un desconocido.
    
    Te enseñe la casa y llevaste la maleta a tu cuarto, cuando te dije que la comida estaría lista en media hora, me contestaste ...
    ... enfadado… “De eso nada… Mientras yo esté aquí esas hermosas manos no cocinarán… Saldremos a comer fuera”… Yo intente protestar y tú pusiste tu dedo índice sobre mis labios en señal de silencio, mientras con la otra mano sujetándome por el hombro me llevabas a la calle.
    
    Comimos en un pequeño restaurante cercano a casa, tú pediste paella, el plato del día, y yo hice lo mismo, pasamos toda la comida hablando de comida, claro está, contándome lo que echabas de menos algunos platos, como la paella, el cocido, el gazpacho… Etc. Etc.
    
    Al llegar a los postres ninguno de los dos teníamos demasiadas ganas, así que tuviste la genial idea de compartir uno, una copa de helado de yogur con salsa de caramelo, ummm, comencé a sentir calor, y una especie de mareo, habíamos tomado una botella de vino que empezaba a hacerme efecto, me diste helado con tu cucharita, me pareció un gesto erótico que comieses después y volviste a ofrecerme una segunda vez, me sentí ligera y desinhibida y chupe juguetona la cucharita para ponerte nervioso, que ilusa!!… Tu con una calma increíble la llevaste de mi boca a la tuya sin pasar por el helado y sacando la lengua la chupaste sin apartar tus ojos de los míos… Provocándome… Encendiéndome.
    
    El camarero amablemente nos ofreció una copita del licor de la casa, muy fresquito con hielo, tomamos el licor y salimos a la calle después de pagar.
    
    Yo andaba como ida, más que caminar, se diría que flotaba, ya en la puerta de casa tropecé en el último peldaño, y ...
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