1. Pedro, el mejor amigo de mi marido


    Fecha: 05/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: carizzia, Fuente: CuentoRelatos

    ... me frenaste para evitar que cayese, noté tu cercanía, nunca había estado tan cerca de un hombre que no fuese mi marido, tus brazos eran fuertes y envolventes, me sentí segura en ellos, y entramos en casa sin que me soltaras.
    
    Me acompañaste a mi cuarto diciéndome… ” Debes acostarte un rato… Estás mareada”… Me sujetaste por la cintura para sentarme en mi cama, y yo, no sé como pasó, pero te rodee el cuello con mis manos haciéndote caer encima mío sobre la cama, te besé sin poder aguantar las ganas, durante unos segundos me respondiste con pasión, después dijiste con voz ronca “Luis es un auténtico imbécil que no sabe la suerte que tiene”… Acto seguido te separaste de mi para mi sorpresa y añadiste “No voy a aprovecharme de tu situación… Ahora no estás en condiciones… Duerme querida niña”… Y sin saber como me quedé dormida.
    
    Me despertó un aroma delicioso, olía a comida, ¿pero que comida?… ¿y quien cocinaba?… Entonces lo recordé todo, me di cuenta que había dormido toda la tarde y me sentí completamente avergonzada, pensé que no tendría fuerzas para salir de mi cuarto, entre en el baño y me di una ducha rápida que me reanimó, me puse un viejo y cómodo vestido, y salí para enfrentarme contigo.
    
    Sonreíste al verme aparecer en la puerta de la cocina… “¿Has descansado?.. Ya está lista la cena… He pedido comida china ¿te gusta?”… “Si claro” contesté…
    
    Al contrario que en la comida cenamos en silencio, y sin vino, tomando lo único que había en casa, cerveza sin alcohol, ...
    ... al terminar de cenar me empujaste fuera de la cocina diciendo que tú recogerías, yo puse música y preparé un par de copas de licor de manzana con mucho hielo pero sin alcohol.
    
    Nos sentamos en el salón y tú brindaste por los buenos amigos, verte sentado en mi sofá fue extraño, estabas tan a gusto que parecía hecho para ti.
    
    Empezamos a charlar, y la conversación derivó hacia temas personales, me preguntaste si era feliz con Luis, y me extraño esa pregunta, la conversación se fue haciendo más íntima, me preguntabas detalles de mi relación con Luis, y yo respondía tranquila, como lo haría con mi confesor, llegó un punto en que no pude sujetar mi curiosidad y te pregunte abiertamente si sabías algo sobre Luis que yo desconocía, tu respuesta fue bajar los ojos y decir que él era tu mejor amigo.
    
    No me gustaba el cariz que estaba tomando la conversación y te dije que iba a llamar a Luis a su hotel, tu intentaste evitarlo, yo insistí obcecada, y llamé, al quinto tono de llamada contesto Luis, parecía enfadado, irritado, y pude entender el porque cuando oí risas femeninas a su lado, disimule y le dije que todo iba bien y que hablaríamos por la mañana.
    
    Cuando colgué me sentía morir, tú te acercaste y me dijiste… “No estaba solo ¿verdad?”… Yo asentí… “Nunca lo está… Tu marido es un completo idiota nunca le entenderé”… Yo sin querer dejé escapar mis lágrimas, tú me rodeaste con tus brazos y besaste mis ojos llorosos… “No llores María… Él no merece tus lagrimas… Ni él ni ...