1. Chocolate con colágeno


    Fecha: 07/02/2026, Categorías: Infidelidad Intercambios Autor: Tita, Fuente: SexoSinTabues30

    ... pezón”, les sugerí. Ellos, de inmediato se apoderaron de una teta cada uno y remojaron mis pezones en sus vasos, chupándolos hasta que terminaron su bebida. ¿Bebida? ¡Yo era la que estaba bien bebida! Y ellos con sus ostensibles garrotes donde se me antojaba clavarme, pero yo quería fumar la mariguana antes de ser penetrada…
    
    –¡Dónde están los porros, mi niño? ¡Distribúyelos! –le exigí a mi colágeno.
    
    Rogelio, de inmediato sacó de la cantina una bolsa de plástico que contenía un paquete de papel estraza. ¡Madre mía, eran como veinte carrujos y olían riquísimo!
    
    –A ver si alcanzan, espero que esté rica la yerba y les guste… –dijo Rogelio al ofrecer los cigarros.
    
    Yo tomé uno, Moisés hizo un movimiento negativo con la cabeza y mostró la palma de la mano para recalcar su oposición, pero tomó el encendedor y me ofreció fuego. Al aspirar el humo, me di cuenta que era de buena cosecha, ¡rica la mari! Como Rogelio no prendió un cigarro para él, le ofrecí de mi bacha después de darle otra calada profunda.
    
    –Prueba, mi amor –le dije poniéndosela en la boca para que aspirara, lo cual hizo tímidamente– ¡Jálale más! –ordené y lo hizo.
    
    Entre los dos nos acabamos el carrujo. Moisés había tomado distancia y fue a abrir una ventana. Al rato, Rogelio ya estaba en onda, ¡más que yo!, y comenzó a reír
    
    Nota: a partir de aquí mis recuerdos no son completos y tuve que reconstruir lo sucedido por los relatos que me contaron de mis amados, principalmente el negro, pues el colágeno ...
    ... también andaba volando.
    
    Todos nos fuimos a la recámara, Rogelio y yo abrazados. Me acosté, abrí las piernas y recibí en la pepa el pene de mi colágeno, quien se movió frenéticamente mientras me estrujaba las chiches. Mis orgasmos vinieron en trenecito. “¿Te gusta tu puta, mi amor?”, le preguntaba en cada estocada que me hacía ver estrellas. “¡Sí, mi amor, nunca quiero separarme de tu panocha!”, contestó al momento en que sentí tres chorros de calor dentro de mi vagina y el macho se quedó quieto. Lo exprimí con mi perrito escuchando que me decía suave y amorosamente “Te amo puta” en cada contracción de mis músculos vaginales, hasta que quedó yerto y salió su miembro de mí raja.
    
    –Ahora tú, mi negro, vacía esos huevosKínder en mí –le dije a Moisés abriendo mis piernas en cuanto me deshice del cuerpo lacio de Rogelio.
    
    –¡Qué vergota tan crecida tienes! –expresé abrazando a Moisés que se había estado sacudiendo la verga mientras nos veía cogiendo.
    
    Pobre Moisés, se desquitó dentro de mis entrañas donde yo sentía su herramienta muy gruesa y a su glande pasando por todos los puntos sensibles de mi canal vaginal. El negro jadeaba como perro y yo le arañaba la espalda sin piedad, gozando sus ganas, tan grandes como lo mostraba ese garrote haciendo fiesta dentro de mí.
    
    Fueron tantos orgasmos con Moisés como los que tuve con Rogelio que, cuando el negro se bajó tuve que descansar. También mis garañones quedaron exhaustos, por tanto esperma aportado en mis entrañas, donde yo ...
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