1. Chocolate con colágeno


    Fecha: 07/02/2026, Categorías: Infidelidad Intercambios Autor: Tita, Fuente: SexoSinTabues30

    ... aún sentía el ritmo y el calor de las estocadas.
    
    Sin embargo, Rogelio ya se estaba reponiendo un poco, pero aún tenía la mirada con extravíos. “¡Moisés te hizo otra raja!”, exclamó Rogelio, acercando su cara a mi pepa. Moisés se carcajeó y le gritó a mi bebé “¡Ja, ja, ja, ya estás pedo, hermano, estás viendo doble! Arrímate más para que veas mejor”. Rogelio acercó más la cara y vio con nitidez que sólo estaba un hoyo entre mis pelos. Se acomodó para meterme el falo, lo movió un poco y salió reluciente.
    
    Volvió a acercar su cara a mi raja, contempló su color y aspiró el aroma que, aunado al líquido que me escurría, lo forzó a lamer. Primero lengüetazos para recuperar el semen y luego chupetones en los labios y clítoris. Yo lo tomé de la cabeza para que no la fuera a separar de mi cuca. El negro me dijo al oído “Yo también quiero atole” y le contesté “Toma el que tiene Rogelio embarrado en el pene”, pues estaba reluciente, y el negro se acercó a mamar…
    
    Al parecer, Rogelio no se enteró de eso, pero sí asegura que fue él quien se la chupó al negro en algún momento. “¡Esa mariguana, altera la memoria!”, pensé, pues el negro no me contó esa mamada que le dio Rogelio, quizá dormía Moisés cuando pasó eso, o creyó que había sido yo, pues sí me desperté varias veces en la noche para mamarlos y montarlos. Sigamos el cuento en orden.
    
    Cuando ya estábamos repuestos, llegó un repartidor con pizas, pastas y ensaladas que Moisés había pedido para todos y recibió descalzo, con ...
    ... pantalón y camiseta. Aunque desnudos, comimos en paz, la exprimida que les di había sido espectacular. Nos acabamos más de dos botellas de vino blanco que Moisés había metido a la nevera mientras nosotros dormíamos. La almohada de Rogelio fue mi pubis pues ahí, mientras chupaba, le atrapó el sueño.
    
    –¡Qué rico es comer rico! –dije cuando acabamos de comer, recordando a José Luis, un fotógrafo a quien acompañé muchas veces a los buenos restaurantes y luego nos íbamos a relajar, como a mí me gusta…
    
    –¡Qué rico es coger rico! –replicó mi bebé mamándome una teta.
    
    –Prende otro porro, mi amor –le dije a Rogelio, separándolo de mi pecho.
    
    Rogelio prendió uno y me lo dio después de darle una calada. Yo empecé a fumar despacio y el nene prendió otro para él, por lo visto sí le gustó. Moisés retiró los platos y demás utensilios de la mesa. Prendió la cafetera, y sirvió coñac para cada quien. Pues, mientras nosotros dormíamos, él, además de mamarme las tetas, lamer mi vagina y darme a mamar verga, previó que nosotros dos no estaríamos en condiciones de discernir adecuadamente y recorrió los puntos clave de la casa para saber dónde estaba cada cosa.
    
    –Mientras fumas, yo tomaré mi postre –dijo el negro y se prendió de mis tetas: una boca en una, una mano en la otra chiche. Pero la otra mano fue a mi panocha.
    
    ¡Maldito negro, sabía muy bien lo que hacía! Me empecé a venir y en cada oleada de orgasmos le daba un jalón a la yerba. Cuando me acabé el cigarro, Rogelio llevaba menos de ...
«12...456...10»