1. Una Testigo Silenciosa


    Fecha: 09/02/2026, Categorías: Voyerismo Autor: AndyStories, Fuente: TodoRelatos

    Era mi primer trabajo siendo mayor de edad, lo cual había pasado algunos meses atrás. El papeleo fiscal fue un desastre, pero al final pude arreglarlo todo y entrar a trabajar en una cafetería de mi colonia, un local bastante grande y concurrido, de esos que tienen clientes recurrentes y ya sabes su forma de pedir el café.
    
    En las pocas semanas que llevaba trabajando, una clienta llamaba mucho mi atención. Una mujer joven, radiante, pelo largo y castaño, siempre vestía vestidos sueltos y de colores claros, muy amable y súper educada, con una mirada que te envolvía y te hacía olvidar lo que estabas haciendo.
    
    Ella venía todos los días, a la misma hora, siempre sola, y casi siempre la atendía yo. Siempre pedía lo mismo: un latte con dos de azúcar. Se sentaba en una de las mesas en la esquina del local y se quedaba leyendo, trabajando en su laptop, o simplemente observando el local. Pero sobre todo... me observaba a mí.
    
    Al principio pensé que era imaginación mía, una fantasía más para hacer mis turnos más llevaderos. Pero con el tiempo, me di cuenta de que no. Me seguía con la mirada cada vez que pasaba cerca, me sonreía con una calma que me desarmaba. Era como si supiera algo de mí que yo aún no había descubierto.
    
    Un día llegó más tarde que de costumbre, pero su orden no cambió. Pidió lo de siempre y empezó con su rutina de todos los días. Fue entonces que llegó mi media hora de comida. Fui por mi lunch al refrigerador de empleados, lo calenté y me fui a sentar en ...
    ... una de las mesas. Estaba en mi mundo, escuchando música, cuando me di cuenta de que estaba parada junto a mí. Me quité uno de los audífonos para poder escuchar lo que me decía.
    
    —Hola, ¿qué tal? ¿Te importa si me siento contigo? —me dijo, con su libro bajo el hombro y su café en la mano.
    
    Me tomó por sorpresa, pero no lo negué. Puso sus cosas sobre la mesa y después se sentó frente a mí con las manos abajo de la mesa. Su presencia era enorme, me sentía intimidada frente a ella, pero trataba de mantener la compostura.
    
    —¿Cómo te llamas? —me preguntó.
    
    —Andrea, mucho gusto —le dije con un tono falsamente seguro.
    
    —Un gusto. Yo soy Evelyn —me dijo, extendiendo su mano derecha para saludarme.
    
    Le correspondí el saludo. Tomó mi mano con seguridad pero con delicadeza. Me llamó la atención que fuera la derecha porque siempre había creído que era zurda. No le di tanta importancia y siguió haciéndome preguntas.
    
    Cuánto tiempo llevaba trabajando, si trabajaba todos los días, si estaba estudiando... pero poco a poco se fueron tornando más personales. Cuáles eran mis días de descanso, si vivía cerca, si estaba soltera, si me gustaban las mujeres, qué edad tenía... Estaba siendo muy directa, pero por alguna razón yo no sentía rechazo.
    
    Cuando le dije que tenía 18 años, me dijo que prácticamente me doblaba la edad. Yo no le creía, hasta que me mostró su identificación: año de nacimiento 1978. Me quedé sorprendida. Se veía mucho más joven para tener 40. Pero no era un problema ...
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