-
Una Testigo Silenciosa
Fecha: 09/02/2026, Categorías: Voyerismo Autor: AndyStories, Fuente: TodoRelatos
... para mí en ese momento. —¿Por qué me está preguntando todo esto? —le dije, inclinándome un poco hacia ella. —La verdad, me pareces una chica muy linda, y quería proponerte salir un día y, no sé... tal vez conocernos un poco y salir más regularmente... —¿Quieres tener sexo conmigo? —dije, interrumpiéndole y mirándola fijamente a los ojos—. No hace falta dar tantas vueltas, es mejor ser directa desde el principio, ¿no crees? Ella se quedó en silencio, con una mirada de sorpresa y desconcierto. —Lo siento —me dijo con una voz suave y temblorosa—. Es la primera vez que hago esto con alguien tan joven y no sabía cómo actuar. Pero sí, me interesa un encuentro sexual contigo, pero... —¿Pero qué? —le dije, volviendo a interrumpir. —No quiero que estés conmigo —me dijo, recuperando esa voz suave pero firme de siempre. La miré bastante extrañada sin entender qué trataba de decir. —Quiero que estés con él —me dijo. —¿Perdón? —pregunté, sin poder evitar sonreír. —Con mi esposo —dijo, como si fuese lo más natural del mundo y mirando a un lado de nosotras. Entonces puso sus manos sobre la mesa, y fue cuando me di cuenta de algo en una de ellas: un anillo de matrimonio en la mano izquierda. Me quedé en shock y volteé la cabeza poco a poco. Pude ver de reojo a un hombre sentado en una mesa del fondo mirándonos. Volví la mirada hacia ella, con algo de miedo. —¿Estás casada? —le dije, con un tono de incredulidad y miedo. —Es algo que llevamos ...
... haciendo muchos años con diferentes mujeres de mi edad. Tú serías la más joven con la que ha estado —me dijo, con una mirada segura clavada en mis ojos. —¿Entonces quieres un trío? —le pregunté, un poco más tranquila. —No exactamente. Busco que tú estés con él... mientras yo los miro. No supe cómo reaccionar. No entendía nada de lo que estaba pasando. Llegué a pensar que era una broma de mis compañeros. Esperaba voltear hacia ellos y verlos grabando para después reírse, pero no. Ellos estaban centrados en el trabajo. El tiempo se había paralizado. Un montón de pensamientos pasaban por mi cabeza. No entendía cómo eso sería una especie de fantasía o fetiche. De repente, la alarma de mi teléfono me sacó de ese trance: mi media hora de comida había terminado y tenía que regresar al trabajo. —¿Cuándo acaba tu turno? —me preguntó. —A las 7... —le dije con voz temblorosa. Tomó una servilleta, sacó su bolígrafo y apuntó un número de teléfono. —Si te interesa, llámame y vendré en auto para poder hablar con más tranquilidad. Un gusto, Andrea —me dijo, para después levantarse y salir del local, seguida por el hombre que estaba mirándonos al fondo. Volví a mi turno, pero sus palabras y su propuesta no dejaban de rondar mi mente, la cual estaba inundada de dudas y miedos. ¿Y si era una estafa? ¿Y si eran peligrosos? No sé si fue la sorpresa, la curiosidad o algo más oscuro lo que me hacía sentirme atraída a la idea. Entonces, media hora antes de que mi turno ...