1. La familia del marido de mi hermana (16)


    Fecha: 11/02/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Alfonso, Fuente: TodoRelatos

    ... bajé lentamente el sujetador hasta que los pezones saltaron fuera de la fina tela como muelles comprimidos. Ese pequeño roce de la propia tela le provocó un ligero estertor. No decía nada, tan solo respiraba y me miraba con los ojos totalmente abiertos esperando mi siguiente paso.
    
    Acerqué la boca con esa lentitud que la exasperaba y le besé uno. Otro estertor. Después el otro, y ya no pudo más. Me agarró la cabeza y la oprimió contra sus pechos jadeando como una loba.
    
    Comencé a chupar, a lamer y a mordisquear esa carne tan deliciosa mientras ella intentaba aplastar mi cara contra sus pechos.
    
    - Aaaaaah… Siiii… Aaaaaah…
    
    Tiré más del ajustado vestido mientras no paraba de comerle las tetas, hasta que la tela pasó de sus caderas y resbaló por sus bonitas piernas. Noté cómo le temblaban por la excitación y giré su cuerpo para dejarla de espaldas a la amplia cama. Ahora era ella la que nos veía a través del espejo, y su excitación aumentó con esa visión.
    
    Tiró arrebatadamente de mi polo hasta sacármelo por la cabeza dejando mi torso desnudo. Después desabrochó mi pantalón con el mismo nerviosismo. Me gustaba, o más bien me satisfacía verla así de excitada y nerviosa. Eso la hacía más adorable.
    
    Mis pantalones cayeron hasta el suelo y me quité los náuticos ayudándome con los propios pies. Después me deshice del pantalón dándole una patada. Vi cómo miraba mi cuerpo desnudo, ciertamente musculado, y sus delicadas manos acariciaron mi pecho mientras se deshacía de su ...
    ... vestido de una patada, como había hecho yo.
    
    Miró mis bóxer abultados con la polla latiendo dentro. Yo miré sus pequeñas braguitas semitransparentes, con los gajos de carne abultándolas en su centro.
    
    Le quité el sujetador con rapidez, y sus hermosas tetas botaron sobre su pecho. Hizo intención de bajarme los calzoncillos, pero con un suave empujón la lancé contra la amplia cama. Los viejos muelles del somier chirriaron al caer de espaldas sobre el colchón cubierto por una fea colcha granate que le daba un aspecto algo tétrico.
    
    Sus piernas quedaron colgando con los muslos abiertos y los labios vaginales formando una deliciosa raja bajo las pequeñas braguitas. Me incliné apoyándome en sus carnosos muslos y acerqué la boca hasta el suculento manjar que me esperaba bajos sus bragas.
    
    Unas largas lamidas sobre la fina tela tensaron su cuerpo. Ya no podía ver su cara, pero sus jadeos eran mejor que la expresión de su bonito rostro.
    
    Su excitación era tan brutal, que al momento noté cómo la sedosa tela se mojaba mientras su boca rugía de placer. Pensé como se sentirá cuando le metiese la dura carne, si ya se había corrido con las bragas puestas.
    
    Se las quité con rapidez, de un fuerte tirón, mientras se debatía en un estado de excitación y placer. Por fin pude ver esos dos deliciosos gajos de carne brillante por la humedad. Parecían palpitar como lo hacía mi polla bajo los calzoncillos.
    
    Me arrodillé entre sus piernas y metí las manos bajo su culazo. Hundí la boca en ...