1. La familia del marido de mi hermana (16)


    Fecha: 11/02/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Alfonso, Fuente: TodoRelatos

    ... su coño y di una larga lamida de abajo a arriba. Sabía algo ácido, como si acabara de mearse, y supuse que se le habría escapado alguna gota en la primera corrida.
    
    Varias lamidas repasando toda la raja la hicieron temblar de nuevo.
    
    - Aaaaaah…. ¡Qué me haces! ¡Me vas a volver loca! – gritó llenando la cochambrosa habitación con su dulce voz ligeramente aguda.
    
    Volví a lamer la deliciosa raja buscando el clítoris que, vibraba en lo más alto de la vulva como un pequeño y duro garbanzo. Unos pocos lengüetazos fueron suficientes para que le llegase un nuevo orgasmo. Pude notar cómo se le endurecían los redondos glúteos por la tensión. Sus carnosos muslos también se tensaron aplicando pequeños golpecitos contra mi boca. Le metí la lengua profundamente y una enorme corrida me la empapó entera.
    
    Otra vez ese sabor ácido impregnó mi paladar y ya di por sentado que se le escapaba algo de orina cuando se corría. Cuando despegué la boca de su coño la vi postrada sobre la cama con los brazos abiertos y las hermosas tetas subiendo y bajando a gran velocidad.
    
    - Aaaaaah… - jadeaba arrebatadamente - ¡Qué me has hecho! ¡Dios mío… que locura de placer!
    
    - ¿Nunca te ha comido el chochito tu marido? – no pude evitar la sorna pensando en ese calvo con peluquín y tripita.
    
    - No… estás cosas… no las hacemos. – me dijo entre jadeos.
    
    Al muy cerdo parecía que solo le gustaba que le chupasen la polla, pero fuera de casa porque, tenía claro que a Sara nunca se lo había ...
    ... pedido.
    
    Tiré de sus caderas hasta poner todo su cuerpo sobre la cama. Me tumbé sobre ella y comencé a sobarle las hermosas tetas a la vez que le besaba y mordisqueaba los pezones. Su excitación no paraba, y así es cómo pensarla mantenerla, sin descansos. Repté con mi cuerpo hasta llegar a su boca. La besé cortándole los jadeos.
    
    - ¿Te ha gustado? – le pregunté conociendo la respuesta.
    
    - Buffff… ¡Me ha encantado!... Nunca había estado tan… caliente y excitada.
    
    - Pues esto tan solo ha hecho más que empezar. – le susurré contra los labios mientras me agarraba la polla y la ponía contra los carnosos y mojados labios de su coño.
    
    - Aaaaaaaaa… - otro largo y gritón jadeó al sentir la penetración de mi duro capullo.
    
    Ahí solo había entrado la polla de su marido, y no la tenía muy grande. Noté la presión de su vagina apretándose contra la dura carne de mi verga. Era una delicia esa presión y me recordó a una chica virgen que me había follado hace un par de años. Sara no era virgen, pero tan solo había probado una polla, no muy grande, y me daba que no lo hacía a menudo.
    
    Tenía los brazos extendidos, como si la hubiesen crucificado sobre la cama. Estiré los míos para alcanzar sus manos con las mías. Entrecrucé mis dedos con los suyos y apreté suavemente con la polla.
    
    - Aaaaaaaaa… - gimió largamente intentando levantar los brazos, pero tenía sus manos bien sujetas.
    
    - ¿La sientes cariño? ¿Notas cómo va entrando mi verga en tu chochito?
    
    - Aaaaaah… Siiii… Aaaaaah… ¡Me arde el ...