1. Todo comenzó con un beso 9


    Fecha: 14/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Mandarina, Fuente: TodoRelatos

    ... que me desarmó. Apoyado contra la encimera, el celular entre las manos, se encogió de hombros como si fuera lo más obvio del mundo.
    
    —Claro que no. Nunca te he llevado a una peda con ellos, ni he mostrado una foto tuya. Ni una sola. No quería que te anduvieran coqueteando. Ya sabes cómo son… cabrones todos.
    
    Su tono era tan natural, tan posesivo, que me dejó helada. ¿En serio me había ocultado todo ese tiempo por eso? ¿Por cuidarme de que alguien más me mirara con deseo? ¿Por no querer compartir ni una sola parte de mí con otros hombres? Sentí el calor subir por mis mejillas, pero esta vez no era por vergüenza. Era por algo más denso, más profundo. Algo que me apretaba el estómago y me hacía sentir... suya. Completamente suya.
    
    —Entonces… —empecé a decir, casi en un susurro, porque todavía no lo creía del todo—, ¿si voy contigo… vamos como… tú y yo?
    
    —Tú y yo —repitió, alzando una ceja, divertido.
    
    —¿Pero tú y yo… de verdad? ¿Novios?
    
    Soltó una carcajada y me jaló suavemente del brazo, acercándome a su cuerpo.
    
    —Sí, tonta. Como novios. Una pareja. Unos días juntos, en la playa, sin nadie que nos mire raro. Cuarto juntos. Cama juntos. Todo juntos.
    
    Mis ojos se abrieron más de lo que creía posible. Mi corazón ya iba como si me estuviera echando una carrera. ¿Esto estaba pasando? ¿En serio?
    
    —¿Pero en serio? —insistí como niña chiquita, medio riéndome—. ¿Vamos a estar ahí, tú y yo… como si fuera normal? ¿Como si fuera real?
    
    —Es que sí es real —dijo él, y me ...
    ... lo soltó sin pestañear—. Tú y yo lo somos. Lo único falso ha sido tener que esconderlo.
    
    Y ahí, en esa cocina con olor a cebolla frita y ruido de cubiertos a lo lejos, sentí que se me derretía el alma. Él lo estaba diciendo como si fuera lo más simple del mundo. Como si fuera inevitable. Como si me estuviera anunciando que mañana llovería. Y yo, que me había pasado días enteros tratando de entender lo que sentía, lo que hacíamos, lo que éramos…
    
    Quise abrazarlo, besarlo, gritar, hacer algo. Pero solo me quedé ahí, mirándolo, empapada de emoción.
    
    —¿Y tus amigos no van a decir nada? —pregunté, aún dudando, como si el sueño pudiera romperse si hablaba muy fuerte.
    
    —No te conocen. No saben quién eres. Para ellos serás Dafne, mi novia. Y punto.
    
    Me quedé callada. No porque no tuviera nada más que decir, sino porque de pronto todo me parecía perfecto. Nadie nos juzgaría. Nadie sabría. Íbamos a estar lejos. Íbamos a dormir juntos. Despertar juntos. Ser pareja de verdad.
    
    Y por primera vez, lo que hacíamos no iba a sentirse como un pecado. Se iba a sentir... libre.
    
    Una semana después, ahí estábamos. Metidos en su camioneta, rumbo a Puerto Vallarta. La mentira fue fácil: que iríamos a un viaje con amigos, que era una coincidencia que ambos fuéramos al mismo lugar, que ya era hora de compartir algo como hermanos. Mis papás pusieron cara de sospecha, pero no insistieron mucho. Supongo que pensaron que por fin estábamos madurando. Qué ironía.
    
    Lo que no sabían es que yo ...
«1234...»