1. Todo comenzó con un beso 9


    Fecha: 14/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Mandarina, Fuente: TodoRelatos

    ... abrí la boca y empecé a trabajarlo lento, muy lento, con un ritmo que apenas era perceptible. Subía, bajaba, lo lamía. Lo dejaba descansar contra mi lengua. Lo rodeaba. Cada parte de él era un premio que me habían negado durante años y que ahora podía estudiar sin prisa.
    
    Entonces sonó esa canción. Esa. Una que siempre me había gustado pero que ahora, por alguna razón, me hizo entrar aún más en trance. Era sensual, repetitiva, melosa. Y tenía un beat tan perfecto que empecé a seguirlo con la boca, como si fuera una coreografía. Mis labios subían y bajaban con el ritmo exacto, lentos, lubricados, y mis dedos acariciaban su base en movimientos circulares. La música lo envolvía todo. Él jadeaba. Yo gemía bajito, tragándome cada reacción suya.
    
    Sentía su verga latir dentro de mi boca como si tuviera pulso propio, como si estuviera conectada a su pecho, a sus emociones, a ese placer que solo yo le podía dar. Y me encantaba eso. Me encantaba que no hubiera nadie más en el mundo que lo estuviera haciendo vibrar así. Solo yo. Su hermana. La que nadie más podía tocar.
    
    Empecé a jugar con mi lengua, trazando figuras invisibles. Lo sentía temblar. Apretar los dientes. A veces decía mi nombre en voz baja, como si necesitara recordarse que esto no era un sueño.
    
    —Dafne… joder…
    
    Shhh, pensé. No hables. No rompas esto.
    
    Porque yo tampoco quería hablar. Solo quería seguir succionando, sintiendo su sabor, su calor, su poder dentro de mí. Me acomodé mejor en el asiento, de lado, ...
    ... para no cansarme, y seguí chupando mientras la carretera seguía pasando frente a nosotros como una película sin audio. Mis labios se movían lento, constantes, dedicados. Me encantaba escuchar cómo le costaba respirar. Cómo cada tanto decía algo como “mierda” o “no puede ser”. Me encantaba saber que lo tenía justo ahí, rendido, indefenso, conduciendo mientras su cabeza se llenaba de niebla con cada succión mía.
    
    Cerré los ojos. Ya no estaba en el coche. Estaba en otro lugar, uno donde solo existía su verga y mi boca. Donde el tiempo se estiraba como chicle. Donde podía estar horas así, solo chupando, solo sintiéndolo. Era como si la canción hubiera invadido todo mi cuerpo. Cada beat era una orden. Cada nota me decía: sigue, sigue, no pares.
    
    Y yo no paraba.
    
    No quería que acabara. No todavía. Si lo sentía al borde, paraba un poco. Solo un segundo, solo para bajarlo. Y luego volvía. Jugaba con la lengua. Lo acariciaba con los labios. Lo rodeaba como si fuera un caramelo interminable.
    
    Su mano me acarició la nuca. No para guiarme, no para empujarme. Solo para tocarme. Para asegurarse de que yo era real. De que ese momento estaba pasando. De que después de tanto tiempo deseándonos en secreto, ahora estaba ahí, dándole lo que nunca nadie le daría mejor.
    
    Yo.
    
    Su hermana.
    
    Su putita personal por trece horas de carretera.
    
    No dije eso. Pero lo pensaba. Lo sentía en la forma en que lo tragaba. En la manera en que lo adoraba con la lengua. En cómo lo hacía mío. Todo. Sin ...
«1...3456»