1. Mami, juguemos al Spa. (El castillo II)


    Fecha: 14/02/2026, Categorías: Hetero Incesto Sexo con Maduras Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... jabonosas hicieron que mi pene se pusiera duro otra vez. Enjaboné sus pechos y sus pezones se pusieron rígidos entre mis dedos. Nos tocamos y acariciamos el uno al otro. Nos secamos y nos fuimos al dormitorio, comencé a acariciar sus redondas y firmes nalgas y mientras la abrazaba, ella me dijo.
    
    —Siento que tendré que tomar una pequeña siesta …
    
    Acostados en la cama inicié a besarla y chuparla por todos lados. Cuando me acerque a su panocha ella abrió sus piernas para que yo pudiera estimularla y acariciar su coño con mis dedos resbaladizos, ella comenzó a empujar con sus caderas y su respiración se hizo bastante agitada, luego gimió.
    
    —Ahora me voy a dormir …
    
    Cerró sus ojos y abrió más sus piernas. Ahora estaba lista para follar, pero quería pretender de que estaba adormecida. La monté y la penetré hasta el fondo, inmediatamente su cuerpo respondió. Nos abrazamos y comenzamos a movernos como un solo cuerpo, casi podía sentir su clítoris contra mi polla. Duré mucho tiempo porque no estaba follándola, con mi pene profundamente enterrado en su estrecha panocha, me restregaba contra su pelvis. Me sentí genial, estaba completamente en control. Mamá se corrió bastante rápido y después de un minuto se relajó. Yo continué moviéndome lentamente y muy luego mamá comenzó a responder de nuevo; cuando finalmente no pude seguir controlándome y la comencé a follar con largas y profundas estocadas, ella se unió a ...
    ... mi ritmo con fuerza y se corrió jadeando sonoramente, lo que me hizo explotar con todas mis fuerzas en su coño y no dejé de moverme hasta que salió la última gota de semen estrujada por su apretada panocha. Miré su hermoso rostro, ella tenía los ojos cerrados y una amplia sonrisa en sus labios. Segundos después ella abrió sus ojos como despertándose de un profundo sueño y me dijo.
    
    —Esa sí que fue una buena siesta … Tuve un sueño hermoso … Creo que me iré a duchar de nuevo …
    
    Eso fue hace tres años. Ahora dormimos juntos todas las noches, pero ella siempre finge de dormir antes de tener relaciones sexuales. Lo hacemos casi todos los días, hacemos de todo, incluido el sesenta y nueve, pero al momento de penetrarla, ella dice que necesita una pequeña siesta. Solo cierra sus ojos y se duerme. Yo la penetro y ella comienza a soñar y a responder como si estuviera despierta. Yo no me quejo. A ella le gusta así. Pronto me iré a la universidad. Estamos felices porque fui aceptado en un establecimiento local. Ahorraremos dinero y podremos continuar con nuestros masajes, sus siestas y nuestra inusual vida amorosa.
    
    Fin
    
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    El regalo más preciado de quien escribe es saber que alguien está leyendo sus historias. Un correo electrónico, a favor o en contra, ¡Tiene la magia de alegrar el día de quien construye con palabras, una sensación y un placer!
    
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