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Donde termina la familia
Fecha: 15/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Shrink2b, Fuente: TodoRelatos
DONDE TERMINA LA FAMILIA La casa de campo de la familia era amplia, acogedora y, sobre todo, ruidosa. Los primos se habían reunido para un fin de semana de juegos, comilonas y recuerdos. Mariana, sentada en el sofá del salón, observaba a todos con una sonrisa tímida mientras jugaban cartas. Su cuerpo, envuelto en unos leggings negros ajustados y una camiseta corta que dejaba al descubierto un pedazo de su cintura, pasaba desapercibido para la mayoría. Pero no para él. Fabián estaba recostado en el sillón frente a ella, brazos musculosos cruzados, mirada fija en su teléfono. De vez en cuando, levantaba los ojos y los posaba en ella, como si midiera cada curva, cada movimiento. Mariana lo notaba. Lo había notado desde que llegaron. Y aunque siempre lo había admirado en secreto, esta vez sentía algo distinto. Algo que le quemaba por dentro. El grupo de WhatsApp de los primos no paraba de vibrar con mensajes tontos, fotos de los juegos y planes para el día siguiente. Mariana, distraída, mordisqueaba su labio inferior mientras pensaba en lo que había estado sintiendo últimamente. Un calor entre las piernas que no sabía cómo calmar. Nunca se había tocado allí, al menos no de verdad. Pero últimamente, cada vez que Fabián la miraba, sentía que su cuerpo le pedía algo que no entendía. Pasada la medianoche, ya en su habitación, Mariana se retorcía en la cama. La conchita le ardía, y el roce de sus muslos solo empeoraba las cosas. Cerró los ojos, imaginando por un segundo ...
... las manos grandes de Fabián recorriéndola, sus labios en su cuello… Sin pensarlo, tomó el celular y escribió en el grupo, creyendo que era una conversación privada con una amiga: "Si supieran lo que realmente quiero esta noche..." El mensaje se envió. Y el mundo se detuvo. Los primos gay respondieron con emojis de risa, las primas gordas lo ignoraron, pero Fabián… Fabián no dijo nada en el grupo. Un minuto después, su teléfono vibró con un mensaje privado. "¿Y qué es lo que realmente quieres esta noche, primita?" Mariana sintió que el corazón se le salía del pecho. "Algo en lo que yo te pueda ayudar?" La pantalla del celular brillaba en la oscuridad de su habitación, iluminando su rostro ruborizado. No sabía qué responder. No sabía ni qué estaba haciendo. Pero algo dentro de ella, algo húmedo y caliente, le decía que siguiera. Con dedos temblorosos, escribió: "No sé de qué hablas." La respuesta de Fabián fue inmediata. "Claro que sí. Te conozco, Mariana. Sé cuando alguien está... necesitado." Ella tragó saliva. "¿Y tú qué harías al respecto?" Esta vez, la respuesta tardó unos segundos más. Cuando llegó, hizo que el vientre de Mariana se contrajera de puro deseo. "Depende. ¿Quieres que te lo cuente... o que te lo muestre?" Mariana apretó las piernas, sintiendo cómo la humedad empapaba sus bragas. No tenía idea de lo que estaba haciendo. Solo sabía que no podía parar. Y que esto apenas comenzaba. El segundo día en la casa ...