1. Donde termina la familia


    Fecha: 15/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Shrink2b, Fuente: TodoRelatos

    ... de campo, la tensión entre ellos era casi palpable. Mariana lo sentía cada vez que sus miradas se cruzaban por un segundo de más, cada vez que él pasaba cerca y su perfume le invadía los sentidos. Fabián no la tocaba, pero no hacía falta. Su presencia era suficiente para que su piel se erizara.
    
    En el pasillo estrecho:
    
    Mariana intentaba pasar hacia la cocina cuando Fabián apareció de repente, ocupando casi todo el espacio con su cuerpo ancho. Se detuvo frente a ella, forzándola a rozarlo si quería seguir.
    
    —¿No vas a dejarme pasar? —preguntó ella, tratando de sonar firme, pero su voz tembló al final.
    
    Fabián sonrió, ladeando la cabeza.
    
    —Podrías intentar esquivarme… a ver qué pasa.
    
    Ella tragó saliva, sintiendo cómo el calor subía por su cuello.
    
    —No deberías jugar así.
    
    —¿Por qué? —susurró él, bajando la voz—. ¿Porque soy tu primo?
    
    Mariana no respondió. Solo apretó los labios y pasó rozando su pecho, sintiendo cómo el contacto fugaz le encendió todo el cuerpo.
    
    En la cocina, de noche:
    
    Ella estaba tomando agua cuando él entró, las luces apagadas, solo iluminados por la luna.
    
    —No puedes dormir —dijo Fabián, no como pregunta, sino como afirmación.
    
    Mariana negó con la cabeza, sin mirarlo.
    
    —Tú tampoco.
    
    —No por las mismas razones que tú.
    
    Ella giró hacia él, desafiante.
    
    —¿Y cómo sabes cuáles son mis razones?
    
    Fabián se acercó, apoyando las manos a cada lado de ella contra la barra, encerrándola.
    
    —Porque te conozco. Y porque cada ...
    ... vez que me acerco, respiras más rápido.
    
    Mariana no pudo negarlo. Su pecho subía y bajaba con fuerza.
    
    —Esto está mal —susurró, pero no se movió.
    
    —¿En serio? —él inclinó la cabeza, su aliento caliente rozándole la oreja—. Entonces dime que me aleje. Ella no lo hizo.
    
    Bajo los árboles, al atardecer:
    
    Caminaban juntos, fingiendo casualidad.
    
    —¿Qué pensarían todos si nos vieran así? —preguntó Mariana, jugando con los dedos.
    
    —Lo mismo que sospechan ya —respondió Fabián, mirándola de reojo—. Que esto iba a pasar tarde o temprano.
    
    Ella se detuvo.
    
    —¿Qué es esto, exactamente?
    
    Fabián se volvió hacia ella, su expresión seria por primera vez.
    
    —Tú dime. Porque yo ya sé lo que quiero que sea.
    
    Mariana sintió un escalofrío.
    
    —Y si alguien nos descubre…
    
    —Entonces será demasiado tarde para arrepentirse —interrumpió él, acariciándole el brazo con el dedo—. Pero algo me dice que no te importará.
    
    Los mensajes de la madrugada:
    
    (Fabián): "Si no fueras mi prima, ya te habría hecho gritar anoche…"
    
    (Mariana): "¿Y qué me lo impide ahora?"
    
    (Fabián): "Nada. Solo tu miedo."
    
    (Mariana): "No tengo miedo." (Miente. Lo tiene. Pero no es el suficiente.)
    
    (Fabián): "¿Estás tan inocente como pareces?"
    
    (Mariana): "Quizás deberías descubrirlo tú mismo."
    
    (Fabián): "Te ves hermosa cuando no dices nada…"
    
    (Mariana): "¿A qué horas me mirabas callada?"
    
    (Fabián): "Siempre."
    
    La última noche:
    
    Con solo horas antes de partir, los mensajes se volvieron ...
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