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La caída de los Gemelos Reales
Fecha: 15/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: KatieHill8, Fuente: TodoRelatos
... la piel. —"¡No, por favor—!"— Eirny puso cara de falsa compasión, mientras con la otra mano le pellizcaba un pezón hasta hacerlo gritar. —"Shhh, no seas llorón"— susurró, acercando sus labios a su oreja como si fuera a darle un beso. —"Solo será un momentito…"— Y entonces cortó. Primero un lado, con sus manos estiró el escroto hasta el máximo, —un tajo limpio que hizo brotar sangre oscura. Lysander gritó, pero Eirny solo sonrió, mostrando el primer testículo ante sus ojos llorosos. -“¡Mira! Ahora solo te queda uno. ¿Cómo se siente ser medio princesa?" Lysa intentaba apartar la mirada entre llantos y lágrimas, pero era forzada a mirar otra vez por la Reyna. El segundo tajo fue más lento. Dejó que sintiera cada fibra desgarrándose, mientras con su pulgar jugueteaba con lo que quedaba del otro. Cuando finalmente cayó en su palma, lo sopló como si fuera polvo de hadas, riéndose al ver cómo Lysander lloraba como un niño. "¡Felicidades!"anunció con una risa de cascabeles. "Ya no eres un príncipe... ahora eres una linda princesita, como tu hermana." Sus manos entonces se cerraron alrededor de su pene, que palpitaba débilmente entre sus dedos manchados de sangre. "Y esto..." acarició la longitud con el pulgar, "esto será lo próximo. ¿No es emocionante? Pronto podrás orinar sentada como todas nosotras." Lysander rompió en llanto entonces, grandes sollozos que sacudían su cuerpo desnudo entre dolor y convulsiones. Eirny se rió, sensual y cruel, ...
... mientras se limpiaba las manos en sus muslos. -"Aw, no es tan malo"— murmuró, limpiando su cuchillo en su muslo- "al menos ahora podrás compartir vestidos con tu hermana. ¿No siempre quisiste saber cómo se siente usar sus faldas?" Y con un último pellizco al muñón sangrante, se alejó balanceando su saquito de terciopelo atado a su desnuda cadera ahora más pesado. La guerrera que se acercó entonces era joven, quizá no mayor de dieciséis años, pero sus brazos musculosos y sus cicatrices delataban una vida de batalla. Su cabello negro, trenzado con hilos de plata, caía sobre sus pechos firmes mientras se arrodillaba entre las piernas abiertas de Lysander que seguía temblando de dolor. -"Mira qué bonita princesa nos quedó"— dijo, pellizcando el muñón sangriento donde antes colgaban sus testículos. Lysander gimió, pero ella solo se rió, pasando un dedo por el pene que ahora palpitaba débilmente, encogido por el dolor y el terror. -"¿Esto era lo que usabas para coger, príncipe?"— Movió la cabeza con falsa lástima. —"Qué pequeño se ve ahora... casi da pena cortarlo." Las otras guerreras rieron. Lysander, pálido y tembloroso, ya no parecía un príncipe. Parecía una niña asustada. Sus manos, fuertes y hábiles, tomaron una tijera de podar haciendo clic-clic mientras hablaba: —"Vas a recordar este sonido cada vez que veas a una mujer, ¿sabes? Cada vez que sientas ganas de frotarte contra algo... solo escucharás clic-clic... Ya no vas a poder coger de nuevo. Ni a tu ...