1. La preferida de mi suegro (2)


    Fecha: 16/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Reina Flor, Fuente: CuentoRelatos

    ... entendés.
    
    -Tu hijo tiene cara de tremendo cornudo. De vos pensaba distinto pero sos igual. Volvé a tus domingos de ajedrez.
    
    -No creo que esto pueda llevar a nada bueno Ricardo, entendé.
    
    -Mandate a mudar de acá. Sos un boludo a cuerda. Me convencí.
    
    ¿Su amigo lo corría? ¿Después de tanto tiempo? ¿Estaba escuchando bien?
    
    -Y de las fotos olvidate. No te las voy a devolver. Y si me volvés a romper las bolas voy a ir directo a tu nuerita a enseñárselas. Y a que no sabés que le voy a decir sobre como las conseguí.
    
    ¿Chantaje? Que bajo podía llegar a caer la amistad de toda la vida entre dos hombres solo por chiruza. ¿Chiruza le había dicho? Sí, aunque se tratara de la novia de su hijo más grande, no creía que durara. La pescaría él en alguna infidelidad o tal vez ella lo largara aburrida de la de una relación monógama. “Los pendejos eran así ahora… todo era light”, razonó.
    
    Pero fuere como fuere, Manuel abandonó la casa de Ricardo con la certidumbre de que ya lo había convencido. Que no vería por un buen tiempo a su amigo y que nunca más le hablaría de su nuera. Satisfecho, recordó la charla mantenida poco antes de que “él lo echara todo a perder”.
    
    -Siempre fui calentón -le dijo Ricardo hace dos semanas- desde que tengo memoria. Por eso pocas cosas me angustiaron tanto cuando tuve que hacer el servicio militar. Me puse loco de solo imaginar que estaría en cuarentena obligada.
    
    Ricardo hizo una pausa y se sentó antes de seguir.
    
    -Y sin embargo, nada ...
    ... pasó. Por extraño que pareciera estuve meses sin que tuviera necesidad ni de hacerme una paja.
    
    Manuel se quedó esperando el final de la historia.
    
    -Supe la verdad cuando nos dieron la baja. Lo que nos dejaba mansos era un desinhibidor que nos mezclaban con la comida. Una droga que hacía bajar la libido en forma instantánea.
    
    Se quedó callado unos segundos antes de terminar.
    
    -Yo puedo suministrártela. Y a vos, no te va a ser difícil dárselo a la persona indicada.
    
    Era fácil, nadie se daría cuenta. No había resultados permanentes ni síntomas secundarios. Qué buena idea había tenido Ricardito. No le haría daño a Roberto y sería solo hasta obtener lo que quería. Su amigo ya no lo molestaría más.
    
    Roberto empezó a sentirse extraño un tiempo antes. Unos cuatro meses habían pasado dos semanas cuando terminó por aceptar que algo malo le pasaba. Con el tiempo empezó a comprobar que su estado empeoraba. Somnolencia, depresión, falta de ánimo, palpitaciones y una fuerte jaqueca eran los síntomas que sufría prácticamente, le dijo al médico. El médico le recetó pastillas y un complejo vitamínico a efecto que pudiera recuperar la vitalidad que parecía lo había abandonado. Al inicio pareció recuperarse un poco pero al cabo de unos días, los síntomas se repetían otra vez sin mayor explicación.
    
    El deseo sexual se había ido. Dramáticamente. Ya no recordaba el último día en que Luana y él habían mantenido relaciones y todo sucedía justo ahora que planificaban casarse. Con lógica ...
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