1. La preferida de mi suegro (2)


    Fecha: 16/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Reina Flor, Fuente: CuentoRelatos

    ... preocupación y en absoluta discreción, Roberto buscó la ayuda de un terapista sexual al que le transmitió en confianza todos sus pesares.
    
    -No tengo deseos doctor.
    
    -¿No desea a su novia?
    
    -No no es eso. No sabría decirle que me pasa pero desde hace un tiempo no he podido tener relaciones sexuales.
    
    -¿No ha podido?
    
    -No puedo tener erecciones.
    
    -En las cuestiones sexuales hay que ser lanzados, decididos y a veces hasta impulsivos. Quizás usted se ha acostumbrado a un esquema rutinario y por eso no puede salir de él.
    
    -¿Y qué puedo hacer?
    
    -Debe sorprender a su novia. Ni más ni menos. No la lleve a cenar o en plan de cosas similares. A las mujeres es mejor sorprenderlas todo el tiempo.
    
    -Yo le regalo flores, estoy pendiente de ella. Busco contenerla.
    
    -Hay que dejar los prolegómenos. Las vueltas. Vaya directo al grano -le sugirió el terapista.
    
    -¿Que quiere decir?
    
    -Vamos hombre, imaginación. Preséntese de improviso. Sin llamarla. Sin mandarle mensajes de texto. Usted se presenta y quiere hacerle el amor. Nada más. ¿Entiende?
    
    -Entiendo.
    
    -Usted se siente artífice de su destino. Se siente que nadie va a pararlo en sus ganas de ir por su novia. De arrancarle su ropa y de… bueno usted ya sabe.
    
    -Claro… ya lo entendí.
    
    -Abandone los planes. Deje los piropos. Busque en su interior al hombre que solo quiere acostarse con la mujer. Nada más.
    
    Al salir de la sesión Roberto parecía otro. Se había convencido en apenas unos minutos que el consejo del ...
    ... terapista era tan bueno que no valía ni la pena cuestionarlo. Necesitaba ser por una vez en la vida no tan previsible y convertirse en alguien impulsivo, decidido. Lo haría. Y lo haría ahora mismo, decidió. Vio la hora y de inmediato se dio cuenta que Luana habría salido ya del gimnasio. Probablemente ya estaría en casa haciendo sus últimos ejercicios para ir a bañarse. Ahora que lo pensaba ella también era un tanto previsible.
    
    Imaginó a su novia en sus diminutos shorts y musculosa de gimnasio en sus tontos ejercicios de elongación. El alteraría todo ahora y le daría resultados. Si se apuraba hasta quizás la alcanzara antes que se quitara sus ropas de gim y le hiciera el amor ahí nomas, con su transpiración en el comedor, sin que se duchara. Era una buena idea, sonrió de repente, sintiendo un estímulo en la entrepierna como hacía mucho tiempo no le pasaba.
    
    Salió disparado en el coche como un autómata en dirección a su casa. No se estacionó como siempre abriendo el garaje sino dejando el vehículo en la calle y corrió casi desesperado a través de la puerta. Llegó al comedor y miró en la sala: ahí en el piso, estaban las prendas que Lu acababa de quitarse, el shorcito arremangado y la musculosa transpirada. Lamentablemente ya estaba duchándose. La buscó en el baño sin encontrarla y cruzó el pasillo hasta dar con la puerta de su dormitorio cerrada. Estaría arreglándose, pensó.
    
    Pero al abrir la puerta de la habitación Roberto se estrelló con la realidad más brutal que ...
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