-
Relato de una esclava feliz
Fecha: 17/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Eduardo Marín, Fuente: CuentoRelatos
Hola, mi nombre es Susana, pero todo el mundo me conoce por (Susi). Tengo 66 años. Soy soltera. He tenido diferentes relaciones… Tuve un novio desde los 18 años, hasta los 21. Entonces vivía en Vigo (Pontevedra). Luego me fui a Barcelona a trabajar yo sola… Encontré un restaurante y estuve allí casi un año, de camarera. Vivía en un piso compartido con tres chicas más. Una de ellas, Laly. Me encontró un buen trabajo de camarera, en un catering para una productora de Cine. Estuve 7 años trabajando allí, pues entonces se ganaba dinero entre el sueldo y las propinas… Como tenía dinero ahorrado, en 1994 me fui a Figueres (Girona), pues me salió un trabajo interesante en un hotel de allí, en el alto Ampurdán. Y hace 10 años, me vine a Madrid, después de tener un gran desengaño con Marisa, una mujer que vivió conmigo 4 años en Figueres, cómo pareja mía. Yo reconozco que he sido muy sumisa ante algunas mujeres, pero Marisa se pasó conmigo varios pueblos… Ella no hacía nada, todo se lo tenía que hacer yo… No aportaba casi nada, porque gastaba mucho y acababa siempre sin dinero. Y encima me daba tremendas palizas por cualquier chorrada. Yo la aguante 4 años. Pero al final la dejé y me vine a Madrid. Aquí tuve suerte y encontré trabajo en la calle Goya, como camarera, en una cafetería bastante buena y ahí conocí a la señora Laura. Una de las muchas clientes que tenía esa cafetería. Entonces… hace 10 años… la señora Laura tenía 34 años, y yo 56. Esta señora no es que ...
... fuera muy simpática o agradable… Más bien todo lo contrario. A veces parecía ser algo déspota, arrogante… Y cómo yo era la nueva, la mayoría de las veces era yo quién tenía que atenderla. Cuando venía con su marido y con su hija Rocío que era entonces una niña de 10 años, parecía un poco más amable, no gran cosa… pero bastante más agradable, que cuándo venía sola… A mí me tocaba muchas veces hacerle un café irlandés y rara era la vez que no protestaba… por la nata montada, por no haber quemado lo suficiente el Whisky, por la canela… Había días que por cualquier cosa protestaba y la verdad es que yo me desvivía por querer complacerla. La señora Laura, era muy elegante, guapísima, muy femenina. Sólo le afeaba su carácter, parecía que estuviese siempre enfadada con todo el mundo. Sólo la notaba cariñosa y diferente, con su hija Rocío. En el 2019 yo ya llevaba trabajando 4 años en esa cafetería, y aunque a la señora Laura siempre la trataba con mi máximo respeto y total educación, a veces ella, me hacia algún que otro comentario de cosas de actualidad, o de algún cotilleo de la tele… No es que tuviera amistad con Ella, pero sí comentábamos cosas a veces. En abril de ese 2019, una mañana la señora Laura me dice que se a separado de Andrés, su marido. Y que anda buscando una chica para trabajar de interna en su casa. Yo sin dudarlo ni un instante, me ofrecí para trabajar en su casa. Ella, la señora Laura me conocía bien, sabía que yo siempre me deshacía en elogios con ella, la ...