1. Relato de una esclava feliz


    Fecha: 17/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Eduardo Marín, Fuente: CuentoRelatos

    ... trataba con suma educación, trataba de complacerle en todo…
    
    Cuando me ofrecí yo a trabajar en su casa, la señora Laura me dio una tarjeta suya, para que le llamase y poder hablar… Yo la verdad es que estaba como loca, pues en el fondo adoraba a esa mujer. Poder servirle a ella, para mí era un honor, un placer, un privilegio.
    
    Esa misma tarde la llamé a su casa, cuando salí de trabajar… serían las 5 de la tarde. Y la señora Laura me mandó subir a su casa, para tener una entrevista con ella. Me recibió, me llevo al salón y allí me dijo lo que quería de mí… Que me ocupara de la casa, y que le tuviera mucho respeto a ella y a su hija Rocío, que ya tenía 14 años… Yo le juré obediencia absoluta.
    
    La señora Laura me advirtió que ella era bastante exigente, que iba a tener que trabajar mucho… Yo le dije que no me importaba trabajar el tiempo que fuese necesario, con tal de poder complacerles a ella y a la señorita Rocío. Que yo no tendría horario ante ellas… que les juraba obediencia absoluta, obedecerlas totalmente… etc.
    
    La verdad es que a la señora Laura le pareció genial, me dijo que les diera los 15 días a los de la cafetería, para tener todo en regla. Que ella me daría de alta cuándo empezase a trabajar en su casa… y así fue. A últimos de abril de ese 2019, empecé a trabajar en su casa. Entonces yo tenía 60 años, la señora Laura tenía 38 y la señorita Rocío 14.
    
    Yo pronto me adapté a mi nuevo trabajo. Estaba muy ilusionada, pues la señora Laura me caía bien, su ...
    ... hija también. Y aunque la señora Laura fuese algo déspota a veces conmigo, me gustaba su carácter. Me gustaba sentirme dominada por ella. Yo desde el primer día, quise que viera mi sumisión, mi entrega… Pero la señora Laura tenía muchas cosas más importantes en su cabeza, pues tenía varios negocios que compartía con su ex marido y tenía que clarificar esa situación. Ella andaba un poco estresada, teniendo que ir cada día a una Asesoría Jurídica que era la que llevaba todos sus papeles.
    
    Afortunadamente aquello no duró mucho tiempo y pronto la señora Laura tuvo buenas noticias y se sintió más relajada. Yo la verdad es que me desvivía por poder complacerla cada día. Tanto a ella cómo a la señorita Rocío, yo cada mañana les preparaba y les servía el desayuno. Cada vez que se duchaban, yo recogía toda su ropa íntima, la llevaba a la lavadora, yo limpiaba los azulejos del baño, los suelos. Estaba siempre atenta a que no les faltase el rollo de papel.
    
    Me gustaba tener todo a punto, a la hora exacta que mi señora Laura me ordenaba. Siempre intentaba demostrarle mi total entrega con pequeños gestos. Mi más absoluta sumisión ante ellas. Siempre solía inclinarme ante ellas en señal de respeto. Ante la señorita Rocío también. Obviamente debería ser chocante y a la vez humillante, ver a una mujer cómo yo con 60 años, inclinándose ante una señorita de tan sólo 14 años. Pero era así como le gustaba a mi señora Laura, y yo me humillaba ante ellas a diario.
    
    A los pocos días de eso, en ...
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