-
Relato de una esclava feliz
Fecha: 17/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Eduardo Marín, Fuente: CuentoRelatos
... sí que duele, pues la temo. No sé la cantidad de veces que mi señora me habrá castigado con ella, pero yo la temo definitivamente. Pues mi señora Laura, me da con ella por todas partes… cuándo está enfadada no mira dónde da, ella golpea y golpea y yo tengo que aguantar hasta que ella se calma. Ha pasado mucho tiempo desde aquel 2019. Justo 6 años y lógicamente todas hemos cambiado algo… Yo ya tengo 66 años, me cuesta mucho tener que arrodillarme ante mis amas… pero tengo que hacerlo, porque ellas así lo quieren. Les agrada verme así, totalmente rendida a sus pies. Ahora mi ama Laura tiene 44 años y su hija, mi ama Rocío tiene 20. Han pasado muchas cosas desde aquellas navidades del 2019, dónde les juré total obediencia y dejé de ser sirvienta de ellas, para convertirme en la esclava de las dos. Mi ama Rocío ahora es más benevolente conmigo, me castiga de vez en cuando, pero no la considero sádica. También es verdad que estudia mucho, sale con sus amistades y para poco tiempo en casa. Sin embargo mi señora Laura sí me tiene a raya. Yo creo que con el tiempo se ha hecho más exigente conmigo. Se ha acostumbrado a mi entrega, a mi total sumisión y disfruta teniéndome arrodillada a sus pies, mientras ve la televisión, y se los beso, se los lamo o se los masajeo según su gusto. Ella es la que decide todo. Mi vida la puse bajo sus pies hace 6 años y ahí seguimos. Ella mandando, castigando. Y yo obedeciendo, resistiendo su dominio. Ahora me castiga muchas veces sin comer ...
... nada, únicamente sus sobras. Me pellizca los pezones, me los retuerce. Me los golpea con su temible zapatilla, que a veces me hace estar en los infiernos, pues me hace un dolor atroz. Me castiga a permanecer de rodillas toda la noche en su dormitorio. Mientras ella duerme y descansa plácidamente, yo tengo que permanecer inmóvil toda la noche, o hasta la hora que ella me haya impuesto como castigo. Sin poder hacer nada, simplemente arrodillada al lado de su cama, a veces hasta las 3 o las 4 o las 5 de la madrugada… según ella desee. Es para mí de sus peores castigos, pues se hace larguísima la noche, en pleno silencio y sin poder moverme ni hacer nada, para no despertarla, para no interrumpir su feliz descanso, sólo estar arrodillada en mitad de ese silencio… Mi ama Laura a ese castigo le llama, hacerle la vigilia. Ahora no me castiga mucho así, pero hace tres años, era su castigo favorito… cada dos por tres me decía: esta noche castigada, te quiero haciéndome una vigilia hasta las 4 de la madrugada. Otra veces se la tenía que hacer hasta las 6 de la madrugada… Obviamente luego estaba que me moría todo el día, pues sin poder dormir y sin poder descansar bien, no podía tirar de mi cuerpo… Por fin, mi ama Laura lo comprendió, y ahora me castiga con alguna que otra vigilia, pero muy de tarde en tarde. Ahora lo que más utiliza para castigarme son sus manos… Las bofetadas son con diferencia su castigo favorito y también el de mi ama Rocío. Las dos saben como darme de bofetadas, ...