-
Encuentro Cuckold en Francia. Parte1
Fecha: 19/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Veitafaner, Fuente: TodoRelatos
... yo. —Si me permiten? El dependiente sacó de la bolsa una camiseta y una sudadera del Liverpool. —Como le digo, si me lo permiten, la señora puede usar esto, está limpio, no puede ir con esa ropa tan mojada pillará una pulmonía. —Ah!!! Muchas gracias, por mi genial, déjame que se lo diga a ella. Me acerqué a la puerta por donde había desaparecido mi mujer y la llamé. —Cariño, cariño. Mira, el chico te ofrece esto para que te cambies. Anna abrió la puerta y agarró la ropa, unos calcetines una camiseta una sudadera y unas chanclas. Yo regresé donde estaba el dependiente. Le agradecí su amabilidad y su tacto. A mi mujer le cambio la cara con el ofrecimiento, se puso contenta. Entonces quise devolverle el detalle al muchacho y le ofrecí cien euros, no los quiso y se ofendió tremendamente. Entablamos conversación, el chico se llama René, nacido en Paris. Terminó la carrera y un poco perdido se fue a Chile. Donde aprendió castellano y trabajó en varios sectores. Hacía poco había regresado a Francia. Su tío era el dueño de las tiendas le bicis y le había pedido si podía ayudarle unos días, y allí estaba. Era gracioso porque tenía una mezcla de acentos, chileno y francés. Anna salió de la trastienda, tenía mejor aspecto. La camiseta le quedaba muy larga, parecía un vestido le llegaba por encima de las rodillas casi lo mismo que la sudadera. Los calcetines le quedaban grandes igual que las chancletas. Pero como dice el refrán: ande yo caliente ríase la gente. Y ...
... la verdad no era para reírse ni mucho menos, Anna estaba atractiva con lo que fuese, con el añadido de que no tenía ropa interior y tanto Rene como yo éramos conscientes de ello. En una mano llevaba su ropa y la toalla mojada, que metió en una bolsa que le dio el francés. —Disculpa, ni nos hemos presentado, soy una mal educada. Has sido mi salvador, estaba helada. Soy Anna, menudas pintas debo tener. —René, un gusto conocerlos y bueno hoy en día se puede ir como uno quiera, ya nadie se fija. Aun así, he de decir que para nada está ridícula. —Qué tal si me tuteas, llevo tu ropa. —Anna saco su voz seductora mientras se repeinaba el pelo con los dedos de las manos. René sonrió y repitió, pero ya tuteando. —Un placer conoceros. —Te aseguro que el placer es mío, me has salvado de una pulmonía. Yo también me sequé y me puse ropa que me dejo el joven, una camiseta y unos pantalones deportivos. Seguimos hablando con René unos minutos más y el joven se ofreció a llevarnos con el coche hasta nuestro alojamiento. Declinamos la oferta, ya no llovía, nos despedimos de René. Quedamos que le haríamos llegar la ropa y las toallas limpias. Se negó en rotundo con las toallas, no nos dejó llevárnoslas. Regresamos a la casa, nos dimos una ducha y nos vestimos para salir a dar un paseo. —Que majo ese tal René. Hay buena gente por el mundo. —No estamos acostumbrados a tanta amabilidad y luego que digan que los franceses son estirados. Para nada, hay buenos y malos ...