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Trabajo, ocio, desenfreno, infidelidad en Asia
Fecha: 22/02/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: CARTUZ, Fuente: TodoRelatos
... casi imperceptible me dijo en forma de amenaza...“PARA, NI SE TE OCURRA, aunque no me entiendas STOP, STOP...” acerco mi boca a su oreja, le doy un lametazo intenso y le digo...“TE PIENSO FOLLAR, ME TIENES LA POLLA COMO UNA BARRA DE ACERO. Y compórtate que el que está hasta los mismísimos cojones de que me llames atontolinado soy yo” giró la cabeza del todo y aunque la luz era escasa, se podía ver su cara de asombro, sorpresa y susto. Lo que hizo a continuación, fue pedirme la toalla y tumbarse boca abajo. Empezaba lo mejor, morbo a raudales para los tres, ella recibiendo placer extremo de un hombre que hasta hace unos días era desconocido y teniendo a su marido a muy pocos metros que lo mismo no se enteraba de nada. Su marido más que sabiendo, imaginando o tratando de imaginar cómo sería si su mujer cediese y yo sintiendo como se “derrite” esa bellísima mujer entres mis manos y saboreando sus mieles. Cuando empecé a jugar con su coñito y comprobar lo mojada que estaba, hice que se girara, quería probarla. Me puse entre sus piernas, fui lamiendo y comiendo sus muslos hasta que llegué a su mojado coñito. Ella se llevó la toalla a la boca, pero de todas maneras algo se le escapaba y Jaime hablaba con ella con descaro. - Que putilla, ¿Te pone cachonda o no? - Que tonterías dices (Con la voz contenida) - Que pena que no quieras ver el tronco que tiene entre sus patas. Te morirías de gusto solo de verlo. - Pues lo mismo le meto mano y se la levanto. - JODER... ...
... solo de escucharte me empalmo, aunque sé que lo dices para provocarme. Me comía su coñito y ella levantaba su cuerpo, se doblaba como si le fuera la vida. Me daba la sensación de que se iba a ahogar con la toalla. Jaime seguía con sus provocaciones y ella no contestaba, no porque no quisiera, sino porque estaba a punto de tener un orgasmo tremendo, es más trato de que me parara, pero eso no tenía parada y casi vomita porque se atragantó con la toalla. Entonces Jaime intervino. - Tesoro ¿Te encuentras bien? Si no te encuentras bien lo dices, que lo mismo algo de la cena te sentó mal. - No te preocupes cielo, no ha sido nada, me atraganté con la saliva. - ¿Segura? Que nos vamos y ya te quito la calentura si es necesario. - Que no... que me estoy pensando si te pongo los cuernos o no. - O sea, que te está poniendo cachonda. - No lo sabes tu bien. - Pero ¿Cachonda simplemente? O ¿Putilla, putilla? - Pues con el pollón que me ha rozado... PUTÓN, PUTÓN. - Ahora sí que me tienes a mí en plan guerrero. - (Me saco la polla, la ve la agarra) Amor decidido, hoy vas a estrenarte como cornudo, ninguno de los dos va a olvidar este viaje. - Que cerda que eres, me estás tratando de poner cachondo. Me voy a acercar. - QUIETO... si te acercas, no pasará nada. Y tenías razón, no sé si esto me va a entrar por ningún sitio. - Ojalá te diera por culo bien dada, que siempre me dices que la mía ni la notas. Pero no te creas que soy tonto, con lo escandalosa ...