1. Trabajo, ocio, desenfreno, infidelidad en Asia


    Fecha: 22/02/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: CARTUZ, Fuente: TodoRelatos

    ... que tú eres, no se te escucha nada, salvo la respiración.
    
    Mientras Jaime seguía dale que te pego con las vulgaridades que le decía a su mujer, empecé a follármela y ella aguantaba la respiración mordiendo la toalla. No podía follarla con demasiada fuerza porque la mesa de masajes sonaba demasiado. Lo que hacía era sacar mi polla lentamente y cuando prácticamente la tenía fuera de su coñito, se la volvía a meter de un solo golpe de caderas. No se escuchó un gemido como tal, pero si se le escapó como un bufido y a la pregunta de su marido, sin pensárselo dijo que le había tocado en un músculo y dolía mucho. Mientras la follaba boca abajo, logré meterle un dedo en su culito sin mucha dificultad y lo recibió con gozo.
    
    Marisol estaba muy cachonda y quería provocarse más excitación por eso le dijo a su marido...“Me estoy fijando en sus manos y su dedo índice es más grande que tu polla y su me apuras hasta el meñique. Es que no tiene dedos tiene pollas” y su marido le decía que se metiera uno. Ella le decía que antes se metería su polla. Le dije al oído...“Ahora vamos a ir junto a tu marido y le vas a decir que quieres que te azote, que me lo diga a mí”, ella me decía con la cabeza que no, que se moriría de vergüenza. No tuve más que agarrar sus pezones y entendió que tenía que hacerlo. Me senté junto a Jaime que me preguntaba qué tal había ido y le decía que todo bien. Su cara no era de alegría con mi respuesta y al llegar Marisol, que lo hizo con la toalla enroscada le hizo ...
    ... la misma pregunta.
    
    - La verdad que ha ido muy bien, pero me he quedado con ganas...
    
    - ¿Con ganas de qué?
    
    - De que me azote con esas manos gigantes.
    
    - Lo dices en broma, te estás quedando conmigo como siempre.
    
    - Escucha bien y traduce lo que te diga. Dile que estoy muy perra y quiero que me azote.
    
    - Pero Marisol, así en frío lo mismo se asusta.
    
    - Mira y traduce. De lo demás me encargo yo.
    
    Nos dio la espalda, se quitó la toalla quedándose desnuda y se puso apoyada en un mueble, dejando el culo en disposición de recibir unos buenos azotes. Puse cara de extrañado mirando a Jaime y esté nervioso me traducía como podía lo que había dicho su mujer. Primero empecé a azotarla suavemente, pero poco a poco fui aumentando la fuerza de los azotes y ella se dirigía a mi...“CORTATE que me haces daño... NO SEAS ANIMAL... azotes suaves”Jaime le recordaba que no le entendería. La verdad que protestaba, pero no se apartaba, no quería demostrar a su marido lo que estaba disfrutando. Toda la sangre se había acumulado en sus nalgas, que estaban al rojo vivo.
    
    Cuando dijo algo que ni Jaime ni yo esperábamos, Jaime se quedó alucinando...“Castígueme, azóteme, soy toda suya, puede hacer conmigo lo que quiera”, Jaime lo tradujo boquiabierto y le dije si estaba segura, él me contestó que sí. Entonces cogí un junco que había dentro de una vasija y con él, azoté más vehementemente el culito de Marisol. No se lo esperaba y sabía que el culo le estaría ardiendo. Le caían goterones ...