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De esposa modélica fiel a puta sin remedio (4)
Fecha: 24/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: luigem, Fuente: CuentoRelatos
... porque te digo todo esto? Para que veas lo guarra que soy y como necesito de una polla que no pare de darme placer… y creo que no me lo puedes negar… ahora dejaré el teléfono descolgado para que puedas escuchar mientras acabo la faena, quiero estar cómoda… hasta luego cariño… Yo me quedé escuchando, no pude evitar que mi miembro se pusiera duro (si es que en algún momento del día había dejado de estarlo…). Me la imaginaba allí retorciéndose de placer. Con su coño depilado lleno de aquel pollón de plástico. Oía gemidos y incluso el chic chic de sus dedos en su coñito, supongo que dejó el teléfono entre sus piernas. Entre sus espasmos decía frases en voz alta como para concentrarse más en su papel de puta: Mmmm Necesito tu polla… quiero tu polla y que me folles sin parar… para que mi marido vea lo putita que es su mujer y cuales son sus necesidades… por favor fóllame, siii, aaaah Hasta que oí un grito de placer señal inequívoca de que había llegado a un orgasmo monumental. Seguidamente y sin decir nada mas colgó el teléfono. A mi solo se me ocurrió decir. -Vale… hasta luego. Así, día tras día, mi mujercita conseguía que yo estuviera deseando que ella follara de una vez fuera de casa, porque ya veía que era la manera de tenerla contenta y poder mojar algo de vez en cuando. Uno de aquellos día bajamos a la ciudad para hacer unos encargos, y cuando ya pensábamos volver a nuestra casa, yo conducía por el centro de la ciudad y ella dijo: -Voy a enviarle un ...
... mensaje de móvil a un amigo que vive por aquí, sólo para que sepa que hemos estado en la capital ¿eh, cariño? Enseguida vi que el amigo ya sabía de que pie calzaba Eva porque en un minuto ya sonaba el teléfono. Era Juan, el chico que había conocido por internet. Decía que quería vernos un momento antes de que nos fuéramos para simplemente saludarnos. Quedamos en un lateral de la salida de la ciudad. Bajamos del coche y fuimos caminado hacia donde él nos esperaba. Eva estaba impresionante, con unos tejanos ajustados que marcaban perfectamente su culazo, unas sandalias de talón alto y su manera de caminar que quita la respiración. Llevaba una camiseta color pistacho ajustadísima, que también marcaba sus pechos perfectamente. Sólo llegar donde estaba Juan va y le da un morreo con lengua incluida, lo que a mi me dejó estupefacto. Luego le sonreía, le cogía del brazo…, y después estuvimos un rato hablando y ellos dos tonteando en mis narices hasta que nos despedimos. Fuimos hacia nuestro coche. Eva caminaba moviendo su cadera como una hembra caliente que es, y Juan no pudo contener un “vaya culo” que le salió de su boca casi sin querer. Eva giro su cabeza y le sonrió. Cuando estábamos en el coche Eva parecía incómoda y comenzó a decir: -Ay… qué lástima… -¿Qué lástima que? -No… nada, nada… (decía ella entre suspiros). Íbamos circulando y teníamos el coche de Juan delante. Eva no paraba de moverse en el asiento como si estuviera, acalorada. Tenía las piernas ...