1. De esposa modélica fiel a puta sin remedio (4)


    Fecha: 24/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: luigem, Fuente: CuentoRelatos

    ... semiabiertas y sus manos entre ellas como presionando su entrepierna, me pareció ver de reojo que se acariciaba por encima del pantalón. No se podía estar quieta.
    
    Más que acalorada yo diría que iba caliente como una perra en celo. Juan se paró en un semáforo y nosotros detrás de él. Aproveché para mirarla, su cara estaba bien rojiza del sofoco que llevaba, estaba irresistible, se mordía su labio inferior en una expresión de lujuria que no podía contener y me miraba fijamente con aquellos ojazos brillantes, con una mirada que parecía decir: “necesito follar ahora…por favor…” . Así que sin pensármelo más le dije:
    
    -Si quieres puedes ir al coche de Juan. Ves, no pasa nada por que vayas en su coche ¿no?
    
    Sonrió y dijo:
    
    -Gracias cariño.
    
    Y salió sin más de mi coche para subirse en el de Juan.
    
    Los fui siguiendo y a cada semáforo se pegaban el lote. Ella le fue metiendo mano sin parar, desde el momento en el que entró en el coche.
    
    En cuanto pudo Juan aparcó el coche en una calle periférica. Al lado de un camión que tapaba bastante la vista a los coches que pasaban. Yo aparqué también al otro lado del coche de Juan.
    
    El sitio era oscuro, pero había bastante tránsito. Eva y Juan fueron enseguida a la parte de atrás del vehículo y se sacaron la ropa. Se dieron el lote y la guarra de mi mujer pasó su lengua por todo el cuerpo de él como una auténtica viciosa. Sobre todo, por sus labios, su cara, su cuello, parecía loca por aquel chico. Luego vi que ella se sentaba ...
    ... abierta de piernas y le cogía a él por la cintura.
    
    Mi corazón iba a mil por hora. La mujer que cada día tenía en casa como una dulce esposa parecía ahora una zorra caliente y enloquecida por el macho que tenía entre la piernas. Y digo entre las piernas porque enseguida Juan estaba encima de Eva follándosela como un loco. Yo desde mi coche veía lo envites de Juan y a Eva tan espatarrada como podía. No pude más que empezar a hacerme una paja.
    
    Después de darle caña un rato ella se puso a cuatro patas mirando hacia mí. Y Juan empezó a darle por detrás. Yo no sabía si la estaba enculando o si se la volvía a meter por el coño. Pero era lo de menos, porque lo de más era la cara de gusto que ponía Eva, era indescriptible, y la muy zorra se deleitaba mirando por la ventana y restregando su lengua contra el vidrio mirando hacia mi coche. Aquel tío se la folló por todas partes todo lo que quiso. El vehículo de movía tanto que algunos que pasaban por allí y se daban cuenta, miraban incrédulos, y seguían la marcha con cara de salidos.
    
    Cuando él empezó a acelerar el ritmo Eva se corrió irremediablemente, yo sentía sus gritos de placer desde mi coche. Luego se puso de rodillas en el asiento para hacerle una mamada a Juan mientras me enseñaba su culo. Lo movía como si deseara que le pegaran otro polvo por detrás, y al unísono subía y bajaba su cabeza sin parar. La muy puta ya tenía práctica en meterse pepinos hasta el fondo de su garganta, así que siguió metiéndose el nabo de Juan en ...