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Dejar el parentesco
Fecha: 25/02/2026, Categorías: Incesto Autor: ventura, Fuente: TodoRelatos
... se levantó igual que los demás y se dispuso a ir a la terraza donde mi madre había dispuestos las tazas para tomar café. No tuve ocasión de dirigirme a mi tía, esa mujer que había alterado de nuevo mi organismo, mi madre la acaparó y no pude decirle con adecuada discreción, lo que me apetecía en esos momentos. Después del café, me fui un momento a mi habitación para reflexionar sobre lo sucedido. No sabía si desfogarme con una tremenda paja, o que coño hacer o pensar. ¿Por qué esa mujer, me había provocado de esa manera? ¿Qué pretendía? Si lo que intentaba era ponerme cachondo, lo había conseguido. En esas estaba, cuando oí voces que partían del aseo que está contiguo a mi habitación. Eran fáciles de distinguir y pertenecían a mi tía y a su marido. Además, como el marido era un poco sordo, todavía se oía la conversación con toda claridad. “–¿Qué te parece mi sobrino? –preguntó mi tía. –Bien –respondió escuetamente su marido. –¿Cómo que solo bien?, es maravilloso, reúne todas las cualidades que yo deseo. –Mira, esto es cosa tuya y yo no quiero entrar, pero te he dicho mil veces que si quieres tener un hijo, existe la adopción. –Ya sé que a ti te es igual, pero yo no quiero un hijo adoptivo y, si tú no puedes dármelo, tampoco quiero que sea de un extraño. Además, si alguien tiene que meter su pene en mi vagina para tenerlo, prefiero que sea el de mi sobrino. –¡Bueno, ya está bien! Haz lo que quieras, pero a ver cómo te las apañas para convencerlo sin ...
... que se entere de lo que pretendes. Sabes que nadie debe saber que quieres engendrar un hijo que no es mío. –No te preocupes que no se sabrá. Y además, has visto como mi sobrino tiene los mismos rasgos que mi hermana. Si el hijo que tenga, se pareciese a él, a nadie le extrañará que tenga parecidos con alguien de mi familia. Y el que intente convencerlo para que me folle, es cosa mía; para que lo sepas, ya lo tengo encauzado. Tú, cuando quieras, puedes marcharte donde gustes. No tenía que oír más. ¡Joder con mi tía y el impotente de su marido! Me querían hacer servir de semental. Se me encogió el pene al instante. Mis dudas sobre el comportamiento de esa mujer estaban aclaradas. Le estuve dando vueltas al asunto y, por una parte, no quería que nadie me manejase ni me tomase el pelo y menos, tener que donar mi esperma para engendrar un hijo que no me iba a pertenecer. Por otra parte, el follar con esa mujer no era algo que debiera rechazar. Sí que pudiera encontrar alguna fémina donde mi miembro estuviera en caliente, pero poder hacer realidad mis fantasías sexuales de adolescente con la mujer que las había promovido, estaba por encima de cualquier resentimiento. Me tendría, faltaría más, pero intentaría que sus pretensiones no se llevaran a cabo. Una llamada a la puerta de mi habitación hizo romper mis pensamientos. Se trataba de mi madre que la abrió para decirme: –Creí que te habías marchado. No te vayas porque quiero que esperes a que tu tía Patri y yo regresemos. ...