1. Dejar el parentesco


    Fecha: 25/02/2026, Categorías: Incesto Autor: ventura, Fuente: TodoRelatos

    ... Vamos a salir un momento a una tienda y cuando volvamos quisiera que la acompañases al hotel donde se hospeda. No ha habido manera de convencerla para que se quede a dormir aquí.
    
    –¿Y el marido?
    
    –El marido se marcha a su localidad por asuntos de negocios y mi hermana, ha decidido quedarse unos días en nuestra ciudad.
    
    Bueno, veía que el plan que tenía mi tía para conmigo, ya había comenzado a ponerlo en práctica. Solo faltaba que le saliera como pretendía y ahí estaba yo para impedir que fuera tal como deseaba.
    
    El acompañar a mi tía al hotel se demoró más de la cuenta. Cuando regresaron las dos hermanas de tiendas, mi madre se empeñó en que tomáramos algo antes de marcharnos al hotel. Se había hecho casi de noche cuando salimos de mi casa. Nada más estar en la calle mi tía se agarró fuertemente a mi brazo y me dijo:
    
    –Tenía ganas de estar a solas contigo, quiero saber que has pensado de lo que ha pasado este mediodía.
    
    –No sé que tengo que pensar –le respondí–, todavía estoy perplejo de por qué me has provocado, siendo mi tía.
    
    Se echó a reír, me dio un beso en la mejilla y tiró de mí brazo para seguir andando mientras decía:
    
    –Tú has sido quien ha comenzado. No apartabas los ojos de mis pechos y me ha gustado ver que todavía despierto pasión en los jóvenes. He querido corresponderte y lo demás lo has puesto tú.
    
    Era una buena salida, y podía servir para pasarme a mí la pelota, pero lo que no sabía ella era que conocía sus intenciones. Sí era verdad que ...
    ... había mirado sus pechos, pero también para mi padre no habían pasado desapercibidos y a él no fue dirigido su pié. No me iba a hacer el estrecho y tenía que ponérselo fácil para que imaginara que todo rodaba como ella quería. Así que empecé a decirle:
    
    –¿Y qué te parece el que hayas excitado de tal manera a tu sobrino?
    
    –¿Te ha molestado?
    
    –No, pero suelo ir más allá cuando una mujer me enciende.
    
    –Pero yo soy tu tía.
    
    –Yo no te veo como tal, más bien te veo como una mujer escandalosamente apetecible.
    
    –Vaya, gracias por verme así. ¿Y adonde sueles llegar con esa mujer que te enciende?
    
    –Hasta que los dos nos sentimos completamente satisfechos.
    
    –Y si yo te pidiera que me satisficieras, ¿qué me dirías?
    
    –Que estamos perdiendo el tiempo hablando.
    
    Era lo que ella quería y se lo había puesto en bandeja. Esto es un decir, porque si ella quería algo de mí, yo ansiaba por amorrarme a esos pechos y mamar de ellos como si fuera un bebé. El primer paso ya estaba dado y ahora faltaba saber como me comportaría cuando tuviera ante mí ese cuerpazo. ¿Sabría aguantar para que no fuese solo lo que ella pretendía?
    
    El hotel no estaba muy lejos, pero mi tía mandó parar un taxi. Por lo visto tenía ganas de llegar.
    
    Sí que tenía ganas de llegar y sí que tenía prisa. Una vez dentro de la habitación del hotel, con celeridad quiso que la penetrase y la invadiese con mi esperma. Se echo sobre la cama quitándose solamente la falda y el tanga, y me brindaba su coño para que de ...
«12...456...12»