1. Dejar el parentesco


    Fecha: 25/02/2026, Categorías: Incesto Autor: ventura, Fuente: TodoRelatos

    ... inmediato metiera en él mi pene. Me pidió que éste lo pusiera al descubierto y nada más ver mi miembro dijo:
    
    –¡Madre mía, que preciosidad! Sobrino de mi alma, mete todo eso en tu tía y satisfácela como haces con otras mujeres.
    
    Esas prisas no las esperaba. Creía que primero me iba a explayar acariciando todo su cuerpo, mamar de sus tetas y después follármela, pero no. Se pasó por el forro los preliminares y fue directamente a lo que quería: que mi esperma invadiera el fondo de su vagina, pero eso, si lograba contenerme, no iba a pasar.
    
    –¿No te gustaría que nos estimuláramos algo, antes de que te penetre? –le pregunté para que supiese que a mí me faltaba algo.
    
    –Yo ya estoy estimulada y por lo que veo tú también lo estás, así que lo único que quiere tu tía es que la satisfagas con esa hermosura –respondió incitándome a que no me demorase más.
    
    Me resigné y no la hice esperar. Puse mi pene sobre su coño y le hice dar un paseo por sus alrededores. Ese coñito no estaba rasurado y sus pelitos me producían cosquilleo, pero ella no estaba para juegos. Alzó sus nalgas en busca de mi pene para que se introdujera ya en su vagina. Le hice caso y fui suavemente metiéndosela. No tenía lubricado su conducto vaginal y no era fácil que se desplazara con suavidad, había cierta resistencia en su penetración. Por lo que notaba, o bien hacía tiempo que no follaba, o nunca había albergado en su coño una polla del tamaño de la mía. Unos ligeros gemidos, y no eran de placer, la ...
    ... delataban.
    
    Para mi pene, no ha habido nunca adversidades y continuó su incursión hasta que tocó fondo. Un gemido más pronunciado se escapó de la boca de esa mujer que su coño albergaba por completo mi pene. Un gemido que no parecía de dolencia, más bien creí sentir que le produjo un intenso placer. Bueno, iba bien. Continué con suaves movimientos a lo largo de su vagina, pero veía que lo del intenso placer que había creído percibir, era un espejismo. No advertía en ella ninguna entrega y continuaba estática con los ojos cerrados. Pero estaba equivocado, esto solo duró unos segundos. En el mismo momento que hice aumentar el ritmo a mi pene, unos gemidos, acompañados de jadeos, salían de su boca y no eran de dolor. Fueron subiendo de tono estos sonidos, hasta que un pequeño grito salió de su garganta. Noté como mi pene se impregnaba del flujo que derramaba su vagina.
    
    Había conseguido que ella tuviera un orgasmo y yo estaba a punto. Tuve el suficiente valor de sacar mi miembro, que tan ricamente estaba albergado, para que mi descarga de esperma se esparciera por el vientre de Patri.
    
    –¿Qué haces? –fue la pregunta que me hizo cuando reaccionó.
    
    –No llevo puesto condón –le respondí de forma inocente.
    
    –No hacía falta, tomo precauciones para no quedar embarazada –dijo desilusionada.
    
    Su propósito no se había cumplido, pero entendí por su grito y liberación de flujo que yo sí había cumplido dejándola satisfecha. Así que le dije:
    
    –Tampoco a hecho falta que te lo hubiera ...
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