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Dejar el parentesco
Fecha: 25/02/2026, Categorías: Incesto Autor: ventura, Fuente: TodoRelatos
... bien y solo le preocupan sus negocios. –Bueno, eso es algo que si no funciona, hay maneras de solucionarlo. ¿A que hora te ha dicho que vaya al hotel? –A la hora que te venga bien. Tampoco me ha dicho una hora concreta, pero ya puedes ir si quieres. Di por finalizada la conversación y me dispuse a ir al hotel. Me había sorprendido el comentario de mi madre de pensar que ese matrimonio no funcionaba. Si era verdad, era para darle de hostias. No sabía que cualidades internas tendría ese hombre, pero en lo que respecta a las externas, no eran muy atractivas que digamos. Tenía que darse con un canto en los dientes por haber podido casarse con una mujer tan espectacular como Patri. Recordé la desilusión que me llevé cuando me enteré que iba a dejar de ser soltera. Tenía yo dieciocho años y seguía pensando que Patri era la mujer de mis sueños y se casaría conmigo. Ya en el hotel y sin entrar en detalles, la cena que me obsequió Patri, más que cena fue un pica–pica que tomamos en la barra del bar. Ella tenía ganas de que subiéramos a la habitación. Decía que tenía que decirme algo importante, pero a solas. Algo había cambiado en ella porque una cosa estaba clara, desde que llegué al hotel, en ningún momento se dirigió a mí como sobrino, mi nombre es lo que salía de su boca. Una vez en la habitación, pensaba que directamente nos íbamos a ir a la cama y que lo importante que me iba a decir es que esta vez, no dejara que se desparramara ninguna gota de mi semen fuera ...
... de su vagina, pero no. Me indicó que me sentara en una de las sillas y ella cogió otra sentándose frente a mí. –Raúl, quiero empezar diciendo que me perdones por todo lo de ayer. No te mereces que me hubiera comportado como lo hice. Primero por incitarte en la mesa y después por todo lo demás. Nada más marcharte de la habitación, me entró una congoja que no te puedes imaginar. Por eso, quiero darte una explicación. Quiero que sepas que eres el único hombre, aparte de mi marido, que me ha llegado a follar y no te hubiera dejado, si no fuera porque perseguía algo. Y ese algo es lo que quiero que llegues a saber, aunque mi marido no quiere que lo sepas. ¿Le decía que ya sabía lo que perseguía, o me mantenía callado? Mejor decírselo. Si ella estaba sincerándose, era preferible que le dijese lo que sabía. –Sé que persigues tener un hijo. –¡¿Cómo lo sabes?! –respondió de inmediato sorprendida. –Oí lo que hablasteis tu marido y tú en el aseo de mi casa. –Vaya, ahora lo entiendo, ¿es por eso por lo que no quisiste dejar tu esperma en mi vagina? –Por eso y porque no quiero serviros a ti y tú marido de semental de forma engañada. –En eso tienes que echarme la culpa solo a mí. –Tu marido tampoco era ajeno. –Mi marido en eso y en otras cosas pasa olímpicamente. –¿Qué pasa?, ¿no os lleváis bien? –No es que no nos llevemos bien, mejor decir que no nos llevamos. Pero eso es otra cosa que no viene a cuento, ni creo que te interese. –Entonces, si no te ...