1. Soy el sillón de una sensual mujer


    Fecha: 25/02/2026, Categorías: Confesiones Autor: SangreCaliente, Fuente: TodoRelatos

    Que yo recuerde mi vida se inició en un gran local, estábamos muchos hermanos expuestos para la venta, ese día era frío y soleado y una hermosa mujer con un joven comenzaron a probarnos. “Este está bien, es cómodo” dijo ella sentándose en mi hermano florido, “pero no me gusta, tiene muchos colores, no va con la casa”. Luego, pasó, me miró, me rodeó, me analizó y finalmente se sentó en mí. Fue el primer contacto que tuvimos, no sabía qué a partir de allí comenzaría una increíble aventura.
    
    Me presento, soy un sillón: tengo cuatro patas cortas, soy de tres cuerpos, con almohadones mullidos, apoyabrazos y color marrón oscuro, con tela anti manchas.Mi destino se decidió ese día, por la tarde ya estaba llegando a mi nuevo hogar, una casa hermosa pero que se estaba recién llenando de muebles. Me acomodaron en la sala junto al televisor y una mesita ratona.
    
    “Hola, ¿cómo estás?, soy Televisor” dijo mi compañero en el estar “y ella es Mesita Ratona, pero le decimos ‘Mesita’”; así se presentaron. Televisor me contó que llevaba un tiempo con esta familia compuesta por una mujer y un joven, pero que antes estuvo en otra casa en donde también había un padre, pero que ya no estaba más, según escuchó: “se había ido con otra mujer”. Esa misma tarde, la mujer y el joven, se sentaron en mi a tomar mate y a mirar televisión, apoyando los pies en Mesita.
    
    Esta pequeña familia era agradable, la mujer paseaba con poca ropa por la casa y el joven se sentaba horas sobre mi a jugar a la ...
    ... play usando a Televisor. La primera situación que me llamó la atención fue un día que la mujer quedó sola, el joven salió y ella se recostó en mí. Yo sentí su piel, solo tenía una remera y una tanga, ella miraba un aparato que tenía en la mano del cual salían imágenes y sonidos. Apoyó su espalda en el rincón que forma mi apoyabrazos y mi respaldo, abrió las piernas y con la mano que no tenía el aparato comenzó a tocarse. Primero sus pechos por encima de la remera, luego por debajo y finalmente fue a su entrepierna, se la frotaba y comenzó a hacer ruidos extraños. Yo no sabía que pasaba, la sostenía tratando de ayudarla y a la vez sentía el calor de su entrepierna. Después de un ratito sentí que mojó levemente mi almohadón, se levantó rápido y lo fue a lavar. Esa misma noche yo escuché gemidos en el dormitorio de la casa, pero como no me puedo mover, no sé qué pasó.
    
    A partir de ese día esa mujer de hermoso cuerpo, cabello negro y solitaria, descubrió mi comodidad y comenzó a usarme para darse placer. La sentí desnuda frotándose sobre mi apoyabrazos, gimiendo y apretándose sus pechos; la sentí en cuatro patas sobre mí; introduciéndose un elemento que vibraba; retorciéndose desnuda, tocándose su vagina e introduciendo sus dedos por detrás; hasta una vez de tanto placer que se daba terminó en el suelo apoyando su espalda sobre mis asientos, las piernas abiertas en el piso y mojando a Mesita que estaba frente a su entrepierna con sus fluidos.
    
    Yo siempre la acompañaba, dándole ...
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